- Sor María Romero nunca cambió, ni lo pensó
siquiera, su nacionalidad nicaragüense. Poseedora del don de la profecía anunció su muerte en esta tierra, nuestra tierra
Mercedes Gordillo
A pesar de tantos problemas cotidianos que enfrentamos a diario en Nicaragua ampliamente conocidos por todos y difíciles de enumerar por falta de espacio, afortunadamente no todos ellos son lamentables, dolorosos o trágicos. Debemos reflexionar en la figura de Sor María Romero, nuestra primera nicaragüense en camino hacia la santidad. Su proceso vaticano continúa avanzando, aunque parezca ficción o sueño.
Su vida religiosa ha sido recogida en 10 libros: Con María, Toda para Todos, de Ana María Magna Bosco, publicado en Roma, Italia. El Coraje de Soñar lo Imposible, entre otros títulos y autores. Todos narran su historia, oraciones y escritos llenos de acciones bondadosas, milagros debidamente analizados por autoridades eclesiásticas, realizados durante su vida y aún después de su muerte ocurrida en Las Peñitas, León, Nicaragua.
Sor María Romero nunca cambió, ni lo pensó siquiera, su nacionalidad nicaragüense, poseedora del don de la profecía anunció su muerte en esta tierra, nuestra tierra. A pesar de haber realizado en San José, Costa Rica, sus obras sociales: centro médico, talleres de costura para mujeres jóvenes, comedor para alimentar de dos mil a cinco mil personas semanalmente, viviendas, oratorios, incluso su famosa agua bendita, que según testigos autorizados, ha sanado y continúa haciéndolo: enfermedades de cualquier naturaleza, leves o graves. Algunos podrían preguntarse: ¿Por qué en Costa Rica y no aquí? La respuesta es clara: —por religiosa obediente, hija de María Auxiliadora, sus superioras la enviaron allá. Por mi parte yo añadiría: —Porque en Costa Rica como en todo el mundo también hay pobres, necesidades, vida precaria, desposeída. Dichosos ellos que contaron con el apoyo de Sor María Romero, quien actuaba con tenacidad, obtenía sus propósitos pidiendo ayuda a personas adineradas, haciéndoles favores, incluso milagros, para luego realizar proyectos sociales y favorecer a los que no tienen nada. Del rico al pobre, en mi modesta opinión un concepto revolucionario que funciona.
Grupos de personas que hemos tenido la oportunidad de conocer el ejemplo de Sor María Romero, estamos agrupados en la Asociación Sor María Romero Obras Sociales, para contribuir en la difusión de su labor, tratar de seguir sus pasos a favor de los necesitados. Debidamente autorizados formamos el Comité Sor María Romero Capítulo Managua; actualmente estamos terminando de reconstruir su casa natal, en Granada, futura casa de Dios y museo, con planos originales. Justamente en el mismo lugar del dormitorio donde nació Sor María Romero, se encuentra ya instalada la mesa o altar donde se oficiarán las misas. La casa tiene corredores, columnas, patio, sala para museo, entre otros espacios. Estamos llegando al momento de su inauguración, con generosas donaciones, nunca ha faltado dinero, cemento, pintura, piedrín, mármol, puertas, hierro, ladrillos, en fin, todo lo necesario para la casa. Por este medio invitamos a los nicaragüenses a visitar La Casita como la llamamos cariñosamente; allá en Granada los espera Sor María Soledad, maestra de la obra, al frente de los trabajos.
También esperamos continuar la obra social siguiendo el ejemplo de Sor María Romero, motivo de orgullo para nosotros los nicaragüenses, nuestra primera persona hacia los altares, en este país tan necesitado de ayuda espiritual y material, para que ocurran milagros y tengamos esperanza.