ORLANDO VALENZUELA
Las agencias de prensa internacionales recogieron el evento y lo divulgaron a nivel mundial. Carlos García Agurto, conocido en las filas de la Contra como “Chino 85”, fue el último comando contra que abandonó el campamento de Yamales, de la Resistencia, tras asegurar la atención social a los familiares y lisiados de guerra.
“La situación allá era desesperante, porque los funcionarios del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), nos daban un trato como refugiados de guerra y nosotros éramos ex combatientes que nos plegábamos a un plan de desarme auspiciado por Naciones Unidas”, recordó García en una entrevista a LA PRENSA.
“No nos tenían que ver así, porque nos daban una cucharadita de arroz diario y así no podíamos estar. Fui el último que salió de Yamales, una vez que se terminó todo el proceso de repatriación de miles de personas hacia territorio nicaragüense”, agregó con evidente satisfacción.
Hoy, diez años después, García Agurto funge como Secretario General del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (MARENA) y miembro del PLC. Es lisiado de guerra, ya que perdió una pierna al pisar una mina.
Por esa circunstancia, “Chino 85” se quedó en Yamales, luchando por mejorar la difícil situación que atravesaban miles de lisiados de guerra, madres de combatientes caídos, viudas y niños huérfanos.
“Para dar una idea de la situación dramática que pasábamos, en los campamentos de refugiados se nos morían hasta tres niños a diario, producto de la desnutrición”, rememoró.
“Nosotros, incluso, tuvimos que acelerar el proceso de repatriación, hicimos una huelga y hasta íbamos a hacer una marcha desde Yamales (a Nicaragua) entrando por Teotecacinte, Jalapa, parándonos sobre las minas si era posible, porque ya no aguantábamos la situación”.
Sin embargo los problemas se superaron y al final de la contienda, más de 30 mil personas fueron repatriadas de los campamentos de la Resistencia ubicados en Honduras.
Para “Chino 85”, la Contra jugó un importante papel en el triunfo de doña Violeta Barrios de Chamorro durante las elecciones del 1990, ya que “si no ha sido por la gesta heroica de la Resistencia, no estaríamos viviendo en esta democracia incipiente, porque nuestro aporte fue lo que hizo posible el triunfo de la Unión Nacional Opositora”.
A su juicio, en Nicaragua ya nadie quiere volver a la guerra, sin embargo, “desgraciadamente a veces los que más azuzan los conflictos y las confrontaciones son los que nunca han sabido en carne propia lo que es andar en la guerra, pero ya nosotros, los de la Resistencia y el Ejército hemos adquirido conciencia y no nos vamos a dejar instrumentalizar otra vez, eso ya está superado”, concluyó.