La basura

Existe la tendencia de imputarle a la Alcaldía de Managua la totalidad de la culpa por la gran cantidad de basura que se ve en la ciudad. Eso no es justo. Sin negar que la autoridad municipal tiene la obligación y las posibilidades de hacer un mejor trabajo de recolección, sería también injusto no reconocer los esfuerzos que realiza por brindar un mejor servicio, y los avances que ha logrado en ese sentido. Aún así, es mucho lo que queda por hacer para lograr la ciudad limpia que desean la mayoría de los capitalinos. Esa meta, sin embargo, no será alcanzada de manera plena si no se cuenta con la cooperación de los mismos habitantes. Actualmente son demasiadas las personas que tienen la terrible costumbre de tirar la basura en la calle, en los cauces y en los lotes baldíos.

Las soluciones intentadas hasta la fecha no han dado resultado. Se recordará que durante la administración edilicia del ahora Presidente Alemán, se le otorgó una concesión a la compañía italiana Idrojet para que recogiera la basura en varios barrios capitalinos. La experiencia fue un fracaso. Se colocaron basureros plásticos color verde en muchos puntos de la ciudad. Estos tenían tapas con bisagras y disponían de ruedas que permitían moverlos de un lugar a otro con facilidad, además de que estaban diseñados para ser levantados y vaciados mecánicamente. Pero al poco tiempo de instalados empezaron a desaparecer, primero las tapas, luego las ruedas, y por último, los basureros mismos. Se dice que muchos de ellos fueron a parar a fincas en donde se les usó como contenedores de agua. La experiencia fue altamente criticada y, como de costumbre, se culpó a la Alcaldía, pero la verdad es que hasta la fecha no se sabe a ciencia cierta qué tanto de la responsabilidad del fracaso se debió a una mala administración de la empresa y qué tanto se debió al abuso de algunas personas. Desde entonces no se ha intentado involucrar nuevamente al sector privado en esa actividad, mientras que en otros países, la empresa privada participa eficazmente en la solución del problema.

Las multas —que también en otras partes se utilizan efectivamente— aquí no se aplican. La educación, que tanta falta nos hace, es poco lo que hasta el momento ha aportado a la solución deseada. Mientras tanto, Managua sigue siendo una ciudad sucia. En una sociedad como la nuestra, en donde predomina la incultura y la pobreza, las soluciones no son fáciles, y la Alcaldía ha demostrado no tener la capacidad de respuesta necesaria. Ante tal situación, parecería deseable que esa institución invitara a la ciudadanía a un concurso de propuestas de cómo afrontar y resolver el problema. Quizás nos sorprenderíamos de las muchas ideas que pueden provenir de los ciudadanos.

Un elemento que también parece no haberse tomado en cuenta dentro de un posible paquete de soluciones, son los incentivos. Quizás convenga explorar su utilidad con las bolsas plásticas de agua que se venden en las calles y que se encuentran tiradas por toda la ciudad. Si la Alcaldía le asignase un valor económico de rescate, es probable que quien consuma el líquido opte por guardarla para después de haber reunido un determinado número de ellas, cobrar el valor de rescate. Si aún así algunas personas optaran por tirarla a la calle, cabría siempre la posibilidad de que alguien estuviera interesado en recogerlas para venderlas y obtener un ingreso adicional. Es obvio que esta propuesta no sería la solución total a tan complicado problema, pero es muy posible que pronto podríamos ver la ciudad sin la indeseable bolsita plástica que tan mal aspecto le da a nuestra capital. Creemos que vale la pena hacer la prueba.   

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