- Las elecciones presidenciales en México plantean un dilema tremendo:
la posibilidad de que un partido de
la oposición derrote al PRI puede
convertirse en una realidad.
Federico Dueñas de la Peña
Las elecciones presidenciales del 2 de julio en México plantean un dilema tremendo: la posibilidad de que un partido de la oposición, el Partido de Acción Nacional (PAN), pueda derrotar al PRI puede convertirse en una realidad.
El Partido Revolucionario Institucional y el Partido de Acción Nacional (PAN), en una cerrada competencia electoral dicen, juran, aseguran y perjuran contar con más del 40 por ciento del voto del electorado, quedando el 20 por ciento restante entre el PRD y los partidos menores en términos generales.
El candidato panista Vicente Fox Quesada, según los sendos sondeos de opinión realizados las últimas semanas, está a la par, y en varios estudios, arriba del candidato oficialista Francisco Labastida Ochoa.
La pugna, conforme se aproxima la fecha de las elecciones, se agudizará al extremo que el temor del PRIgobierno ya se manifiesta en el amplio y abierto apoyo que el “Aparat” brinda al candidato Labastida, comenzando por el presidente Ernesto Zedillo, los gobernadores PRIístas y el grueso del presupuesto gubernamental encabezado por la Secretaria de Desarrollo Social (SEDESOL) .
Por ello es imprescindible que los medios de comunicación tanto nacionales como internacionales, la ciudadanía, los observadores internacionales y los países comprometidos con el desarrollo de la democracia en el mundo estén pendientes de irregularidades o actos fraudulentos por parte de cualquier partido para hacerlo público inmediatamente.
Votarán casi cincuenta millones de ciudadanos en 113 mil casillas en un basto e intrincado territorio de dos millones de kilómetros cuadrados. Ya los mismos candidatos comienzan a hablar de fraudes y artimañas que deslegitimicen los comicios en caso de resultar perdedor, lo que de comprobarse posterior y debidamente, como en el caso de presiones de altos funcionarios de PEMEX para que el personal de base vote por el PRI, dejarán huellas profundas en la anhelada limpieza de los comicios. El Instituto Federal Electoral (IFE) ahora comienza a ser cuestionado por candidatos y columnistas políticos sobre la limpieza del proceso electoral a su cargo.
Hay preocupación sobre el apoyo abierto y/o camuflado con espacios desmedidos de los medios de comunicación electrónica e imprenta a favor del candidato priísta, se reportan incrementos de evidencias en compra de votos, regalos, condonaciones de deudas, y toda clase de presiones oficialistas sobre la masa burocrática del Estado por toda la República con manejo discrecional de un presupuesto sin fondos del PRI.
El PAN cuenta con apoyo del voto las zonas urbanas, del empresario independiente, del universitario, del joven y la mujer madura, todos con el profundo deseo de cambio en el sistema de gobierno hacia una efectiva transición democrática en la que los partidos mayoritarios pugnen, argumenten y negocien por establecer gobiernos y leyes que beneficien a la población al menor tiempo posible, reduciendo la corrupción y la inseguridad a nivel nacional. El PRI cuenta con el apoyo abierto del Gobierno, caciques priístas locales y sus inagotables recursos humanos y financieros, saben que el ciudadano está cansado de sus promesas incumplidas, saben que tienen a más de cuarenta millones de mexicanos en la pobreza, saben que el “voto del miedo “ del 94 es inoperante hoy día.
¿Hasta dónde el voto cautivo les será útil en esta contienda?. Sobre todo el voto rural, donde creen aún manipular al campesino tradicional y la amenaza al ejidatario.
El precio que México tenga que pagar por obtener su democracia será alto y doloroso, hay poderosos intereses de grupos elitistas anquilosados que realizarán toda clase de marrullerías inimaginables con tal de mantenerse en el poder. ¡Pero, vale la pena el sacrificio por el futuro de nuestros hijos!.
El autor es administrador de empresas.