San Cristóbal, ¿otro 30 de octubre?

Jeffrey M. Browne T.

Desde el punto de vista geológico, los municipios de Chinandega (Chinandega y Posoltega) son de los más vulnerables del país. Los esfuerzos tectónicos se retienen en esos segmentos del frente volcánico y se manifiestan en movimientos telúricos verticales. Esto unido a la erosión como consecuencia de las acciones erróneas del hombre, sienta las bases de una elevada inestabilidad superficial que muy ocasionalmente se traduce en deslizamientos de tierra.

En el San Cristóbal y el Casita, así como en otros volcanes, son abundantes las zonas débiles de rocas altamente fracturadas, tendientes a derrumbes y deslizamientos facilitados por la inclinación natural de sus laderas. Las actuales lluvias de cenizas volcánicas también han alterado los minerales de arcilla que en dependencia de la gran cantidad de agua, arena y el grado de las pendientes, suelen perder toda fuerza de cohesión interna. Pero las actuales condiciones geológicas cuentan con un facilitador: el hombre.

Los geólogos han reconocido que aún cuando las fuerzas internas y las geodinámicas externas están más allá del control humano, la intensa actividad que supuso la producción algodonera en los años 50 y 60 y la deforestación vinculada a ella, han acelerado de manera significativa la tasa de erosión.

El cultivo del algodón, además de significar un incremento en la economía tanto del lugar como del país, significó una serie de procesos que contribuyeron al alto grado de deterioro que ha incrementado la fragilidad y vulnerabilidad que hoy persiste en el territorio; el excesivo uso de agroquímicos y de mecanización agrícola, el establecimiento de núcleos poblacionales en las faldas y laderas de dichos volcanes, las prácticas inadecuadas y el acelerado proceso de deforestación, no sólo han contribuido a deteriorar la capa fértil de estas zonas, sino también a alterar y modificar de manera drástica el sistema de drenajes y estabilidad de los suelos en el territorio.

Tanto el huracán Mitch (octubre de 1998), como las actuales lluvias, se han topado y se siguen topando con una sociedad: política, económica, institucional y ambientalmente desorganizada.

Sólo en el sector del San Cristóbal (faldas y laderas) se encuentran asentadas más de 3,500 personas en alto riesgo, mismas que estarían anuentes a un reasentamiento si dicha acción estuviera provista además de núcleos habitacionales, de zonas de equipamiento, servicios e infraestructura necesaria para todo núcleo poblacional, pero sobre todo de zonas agrícolas como fuente y medios de producción. Si un reasentamiento poblacional se realiza y ejecuta sin incluir este último aspecto, se estarían creando núcleos poblacionales de damnificados permanentes, marginales y marginables, cuyo resultado a corto plazo sería el retorno a sus antiguas tierras, en donde aún con riesgos, se puede producir para vivir.

Pensar en un traslado de población (población en riesgo del Volcán San Cristóbal) a sitios cuya estadía a determinados sectores sea de manera temporal, es obviar el riesgo existente y latente en estas zonas, ya que si no hay amenaza por deslizamientos de tierra, hay amenaza de tipo volcánica; es por ello que se hace necesaria y urgente tomar acciones de reasentamiento poblacional, con el fin de salvaguardar la vida, previniendo la posibilidad de otro 30 de octubre.

No es suficiente actuar solamente sobre los rasgos exteriores físicos de la vulnerabilidad en un momento dado. Si no actuamos sobre las causas de la vulnerabilidad (físicas y ecológicas), nuestros esfuerzos tendrán un éxito muy limitado.

Esta problemática no debe ser vista con indiferencia o como algo ajeno a la realidad, por el contrario, merece especial atención; de no diseñarse una intervención rápida, viable y consistente en la organización y ejecución inmediata de alternativas de reasentamiento, consolidación de poblados existentes y reactivación de las áreas productivas, la población damnificada se dispersará y emigrará, ya sea al resto de los municipios aledaños, a la ciudad capital o a terceros países, tensionando la demanda de los servicios del lugar.

El autor es Arquitecto.

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