Refugiados de Siuna en abandono

JUAN IGNACIO ROSALESy HEBERTO JARQUIN SIUNA, RAAN.– Las 210 familias que han abandonado sus casas en el área rural debido al conflicto militar, permanecen en este poblado soportando sol, lluvia y hambre, en medio de la incertidumbre sobre su futuro. Martina López y su familia se refugiaron en la capilla del barrio “Marcos Somarriba”, después […]

JUAN IGNACIO ROSALESy HEBERTO JARQUIN

SIUNA, RAAN.– Las 210 familias que han abandonado sus casas en el área rural debido al conflicto militar, permanecen en este poblado soportando sol, lluvia y hambre, en medio de la incertidumbre sobre su futuro.

Martina López y su familia se refugiaron en la capilla del barrio “Marcos Somarriba”, después de abandonar el 18 de marzo la comunidad de Copawás, 15 kilómetros al norte de Siuna, porque un grupo de ocho delincuentes asesinó a su cuñado Bartolo López.

Más de un millar de soldados del Ejército se desplegaron a finales de mayo en la zona minera, que comprende los municipios de Siuna, Rosita y Bonanza, con la misión de terminar con las bandas de delincuentes armados que han impuesto el terror asaltando y asesinando a civiles.

López tuvo que abandonar su finca y se trasladó a Siuna con sus nueve hijos, donde carecen de alimentos. “Los campesinos ya no tienen ninguna garantía para trabajar tranquilamente la tierra y no se ve solución al problema”, dijo la mujer.

“Hace un mes los delincuentes mataron a mis dos yernos: Francisco Joya y Feliciano Herrera, en la comunidad de Campo Dos, por lo que tuve que salir de mi finca con mis 10 hijos y nietos”, relató otro refugiado, Antonio Hernández Martínez, quien tiene 80 años de edad.

“Estoy enfermo, lo que no me permite trabajar para mantener a mi familia, pero algunas personas bondadosas nos han dado un poco de ayuda con la comida”, añadió Hernández.

Griselda Rodríguez, delegada del Ministerio de la Familia (MIFAMILIA) en Siuna, informó que formaron una comisión para atender a los desplazados del campo, pero “tenemos que admitir que no se les ha brindado ninguna ayuda ni asistencia a las familias campesinas que dejaron la montaña y están en Siuna”.

Según la Casa de la Mujer de Siuna, habían más de 1,500 personas refugiadas en este poblado hasta el día de ayer.

Alejandra Centeno, presidenta del Movimiento de Mujeres “Paula Mendoza”, dijo que están organizando a las mujeres de las comunidades afectadas por las acciones militares, para asistirlas, y en especial a los niños que han quedado huérfanos.   

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