Carla Clarence, madre de Edwin Clarence, el menor que pereció con otro en la explosión de un artefacto en el Barrio Pancasán de Waspán, mira el sitio donde jugó por última vez su hijo mayor. LA PRENSA/MIRANDA.

Pánico por minas en Waspán

El estallido de una mina en pleno pueblo quitó el sueño en todo un barrio y alertó a seis comunidades, donde se presume hay otros campos minados Pelotón de zapadores de minas del Ejército desactivará artefactos explosivos esta semana AMALIA MORALES WASPAN, RAAN.— Esta semana el Ejército de Nicaragua desplazará un pelotón de zapadores de […]

  • El estallido de una mina en pleno pueblo quitó el sueño en todo un barrio y alertó a seis comunidades, donde se presume hay otros campos minados
  • Pelotón de zapadores de minas del Ejército desactivará artefactos explosivos esta semana

AMALIA MORALES

WASPAN, RAAN.— Esta semana el Ejército de Nicaragua desplazará un pelotón de zapadores de minas a Waspán, para destruir los artefactos explosivos que brotaron en un barrio de ese municipio, donde recientemente una explosión desbarató a dos niños.

El teniente coronel Espiro Bassi, jefe del cuerpo de ingenieros del Ejército, dijo que un pelotón compuesto por 23 hombres irá a Waspán a desactivar “el arsenal y los artefactos explosivos”, que se encontraron en el barrio Pancasán de esa localidad.

Mientras el cuerpo de zapadores no llegue, la población de Pancasán permanecerá en vilo. Hace 18 días su tranquilidad se trastocó cuando un artefacto explotó y mató instantáneamente a Stayner Thomas (10) y Edwin Clarence (9).

Antes que la explosión los sepultara, Thomas y Clarence jugaron con el artefacto, situado en el patio de la vecindad. Darlene Green, una niña que estaba cerca y sobrevivió a la tragedia, recuerda que ayudados por un machete los niños intentaron desenterrar un plato de hierro, que descubrieron días antes, debajo de un árbol de mango, ubicado a menos de dos cuadras de la base militar de Waspán.

Green dice que querían desenterrarlo para asar unas semillas de marañón, fruta que está en época de cosecha en la zona. Tanto golpearon “el plato de hierro”, como lo recuerda la menor, que al final se activó y en cuestión de segundos estalló.

Antes de la detonación que estremeció al pueblo entero, la niña recuerda que una especie de presión suspendió a los niños en el aire. Esa última imagen parece repicar en la cabeza de la pequeña y de otros niños que presenciaron la violenta escena por la cual están traumados.

CREYERON QUE ERA ATAQUE HONDUREÑO

El reventón puso en alerta al pueblo y en particular a la base del Ejército, donde de inmediato hubo despliegue de las fuerzas militares. Por un momento la gente creyó que se trataba de un ataque hondureño.

Hilda Leiva y María Mairena, habitantes de Pancasán, dicen que de los cuerpos de los niños sólo hallaron pedazos, a cierta distancia de donde ocurrió la descarga. Las vecinas calculan que no más de 10 libras reunieron de los cadáveres de los menores, que cursaban tercer grado en la escuela primaria Santa Inés.

La explosión provocó el brote de otros artefactos similares. Para prevenir más tragedias las fuerza militar local cercó la zona de peligro, con señales improvisadas que prohíben el paso, pero que la población se resiste a respetar.

Los habitantes de Waspán exigen que los expertos en desminado lleguen pronto y desactiven los explosivos.

MÁS COMUNIDADES MINADAS

La explosión de estos artefactos despertó el temor en seis comunidades más del municipio, donde la población afirma que hay sectores minados que ni siquiera han sido señalizados por el Ejército.

Torre 2, San Rafael, Andre, Bilwaskarma, Bismuna, Leimus y el propio Waspán son algunas de las comunidades, donde todavía persiste el peligro de las minas.

Alejandro Gradis, líder comunal de Andre, dice que en su comunidad las minas obstruyen la única vía de comunicación terrestre que tiene ese caserío. En San Rafael, en cambio, están en el terreno del cementerio.

Lo que más resiente Gradis es que el sector donde se han identificado minas no está señalizado en ninguna de las comunidades.

El teniente coronel Bassi, dice que la intervención en Waspán no incluye visita a esas otras comunidades donde se reporta la existencia de campos minados.

Según Bassi, la actuación del pelotón de desminado se ciñe a un programa nacional de desminado, que tiene previsto comenzar en junio con la RAAN, específicamente en Siuna, teatro actual de un conflicto armado.

FAMILIARES BUSCAN CULPABLES

Xiomara Quant y Artilio Thomas, padres de Stayner Thomas, quieren que se encuentre y se culpe al responsable de la colocación de esos artefactos que acabaron con la vida de su hijo mayor.

Quant dice que preguntaron en el Ejército por los explosivos y que ahí le dijeron que fueron los de Yátama, quienes colocaron tales artefactos porque eran de fabricación norteamericana.

Presumiblemente se trató de una mina antitanque marca Claymoor. Sin embargo, esto fue negado por la gente de Yátama.

El teniente coronel Bassi dice que no puede ser una mina antitanque porque requieren de una presión de por lo menos 300 libras para estallar.   

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