¿Qué nos espera?

Es difícil de creer, pero año tras año, cada vez que se organiza el Campeonato de Béisbol Superior, lo máximo en nuestro deporte, nadie sabe ¿Qué nos espera?… Y continúen asombrándose: incluyan entre los despistados, a Carlos García, Presidente de la Federación, a quien en los últimos años, lo hemos visto atrapado peligrosamente en su […]

Es difícil de creer, pero año tras año, cada vez que se organiza el Campeonato de Béisbol Superior, lo máximo en nuestro deporte, nadie sabe ¿Qué nos espera?… Y continúen asombrándose: incluyan entre los despistados, a Carlos García, Presidente de la Federación, a quien en los últimos años, lo hemos visto atrapado peligrosamente en su propia telaraña.

¿Cómo puede ser posible, que después de más de un siglo de estar jugando béisbol y de haber organizado 5 Campeonatos Mundiales, entre ellos el mejor de todos en 1972, no podamos ser capaces de rayar convenientemente el cuadro para realizar un torneo casero sin contratiempos?

La única reglamentación con más reformas que la Constitución de la República, es la que pretende regir nuestra pelota… ¿Recuerdan el último Campeonato?… No deberían intentarlo, porque equivale a ser un poco masoquistas recorriendo nuevamente, las calles de la amargura… Aquello fue un caos sin fin.

A pocos días del Play Ball, no se conocía el número de equipos y continuaban discusiones encendidas alrededor de la potestad sobre los peloteros… ¿Tienen ustedes una ligera idea de cuántas amenazas de Directivos se acumularon a lo largo del Campeonato?… Estuve en reuniones en que me pareció que la Liga estaba siendo tan brutalmente bombardeada por intrigas, abusos de poder, artificios y bolas escondidas, que el caos crecía como bola de nieve.

¿Saben ustedes cuántas enmiendas se le han hecho al béisbol de Grandes Ligas en un siglo pese a estar en juego muchos intereses económicos de mayúscula envergadura?… Algunas ampliaciones, la creación de divisiones y el ingreso del Bateador Designado en la Liga Americana… El manejo de los Agentes Libres pese a la agitación de la espiral salarial, se ha mantenido inalterable.

Aquí en cambio, de pronto nos vemos sumergidos en revoluciones y contra-revoluciones, anarquismo y dictadura, todo eso en el mismo campeonato… Triste y dramáticamente, nos hemos acostumbrado a convivir con el desastre en el más popular de nuestros deportes.

¿Qué es lo que se ha hecho para corregir fallas?… Muy poco, casi nada, tan es así, que en estos momentos, no hay algo claro sobre el futuro inmediato.

¿Cómo interpretar eso de “peloteros protegidos”?… ¿Cuántos Agentes Libres están disponibles?… ¿Cuántas directivas están debidamente avaladas por FENIBA para funcionar de frente al próximo torneo?… ¿Qué hay sobre la posibilidad de ingreso o reingreso de un par de equipos como Estelí y Granada?… ¿Cómo evaluar los casos de algunos equipos en peligro?… ¿De que manera se podrá controlar la cacería de peloteros?… ¿Cuántos serán los juegos?… ¿Cuántos los peloteros extranjeros?…¿Y el asunto salarial?… En tanto, como se dicen Ingrid Bergman y Humphrey Bogart en Casablanca, “el tiempo pasa”, y no se detiene, mucho menos para ser testigo de una incompetencia congelada.

Una vez más, nos encontramos frente a un oleaje de intrigas, mientras se asegura que el Campeonato se pondrá en marcha en el mes de septiembre…Como siempre, contra viento y marea, apoyándose en la primera Ley de Murphy: si algo va a fallar, fallará…¿Por qué dramatizar si esa es la fuerza de la costumbre?

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