La Silla L, con ele de libertad

La Real Academia no es una corte penal para dictar fallos, es no más el templo cultural de nuestra lengua con sede en Madrid, que ha dado el mérito a un nicaragüense, porque no se lo da el Estado de Nicaragua.

La nación de Darío en la Real Academia Española

Las disputas partidarias pertenecen inevitablemente al territorio efímero de las coyunturas humanas, mientras que la verdadera literatura pertenece al tiempo largo de la memoria cultural. Las pasiones ideológicas dividen; las grandes obras terminan permaneciendo.

Postalita a los señores de la Real Academia Española

Señores miembros de la RAE nosotros los nicaragüenses seguiremos con nuestras vidas y en lo sucesivo trataremos de identificar a individuos como el susodicho antes de que le haga daño a nuestra patria, en cambio ustedes tendrán que convivir con su decisión por el resto de tiempo que le quede de vida al señor en cuestión.

La RAE no es un tribunal político

La elección de Sergio Ramírez no exige unanimidad moral ni histórica. Exige reconocer que las sociedades maduras son capaces de distinguir entre juicio político y valoración cultural. La literatura no sustituye la memoria histórica, pero tampoco debe quedar sometida enteramente a ella.

Una carta que nos rebaja

Las novelas y cuentos de nuestro autor están repletos de piezas relevantes para la construcción de la memoria de nuestro país. Sus principales personajes, como el inspector Morales, Lord Dixon y doña Fanny, viven la realidad del poder en un país como el nuestro y nos hablan de lo que ello implica.

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