Hoy La Concordia es otra cosa

A mediados del siglo pasado, La Concordia era un pueblito de 102 casas y de unos 1,000 habitantes. El único vehículo de acceso, el de herradura. No tenía servicio de agua potable. Las familias acomodadas se proveían de agua trayéndola de El Chorro, la primitiva fuente de los fundadores, en depósitos de madera que llamaban cojinillos, transportados por bestias generalmente mulares. Los menos afortunados la traían en tinajas de barro que las mujeres cargaban. A las seis de la tarde el pueblo dormía en las tiniebla, salvo algún hachón de ocote de alguien que transitaba como alma en pena. La escuela que funcionaba en lo que fuera el cabildo, ahora desvencijada casona era elemental, con dos maestras. Para estudiar la primaria las familias pudientes, o esforzadas, enviaban a sus hijos a la escuela de San Rafael del Norte. El bachillerato era un sueño. Los únicos bachilleres éramos mi marido y yo, que abandonamos la facultad de derecho para casarnos por amor. La gente me miraba recién llegada con una especie de incrédula curiosidad y yo me conformaba con todo, soñaba, leía y escribía.

“Debe responder al pueblo”

Monseñor Silvio Báez, secretario general de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), dijo ayer en la Catedral de Managua que la Iglesia no puede sentirse aludida cuando el presidente Daniel Ortega hizo una comparación entre diálogo y traición, al cumplirse un mes del encuentro entre el mandatario y la jerarquía católica, que le solicitó a Ortega un Gran Dialogo Nacional.

El sentir del pueblo en la voz de sus obispos

“El sentir del pueblo en la voz de sus obispos”. Así se llamó el análisis que presentó el sacerdote Herling Hernández, secretario adjunto de la Conferencia Episcopal, al clero de la Arquidiócesis de Managua, en relación con el documento En Búsqueda de Nuevos Horizontes para una Nicaragua Mejor, que los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) le entregaron el pasado 21 de mayo al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.

¿El pueblo en el poder?

“Si el pueblo está en el poder/pero el pueblo quiere un cambio de poder/¿por qué el pueblo en el poder/ no le da el poder al pueblo”? Bertold Bretch.

Pueblo olvidado

A tres kilómetros de Jinotepe se encuentra el barrio Güisquiliapa, donde los pobladores se quejan del mal estado de las calles y la falta de seguridad. En la zona hay más de cuatro mil habitantes.

El tonto del pueblo

Recientes casos judiciales, me recuerda una historia en versión nica, sobre un muchacho a quien llamaban el tonto del pueblo, no era estudiado, tímido, y torpe para hablar y como una forma de burlarse de él los habitantes le hacían escoger entre dos monedas, una de cinco córdobas y una de un córdoba.

Pueblo pagó festín

En veinte años, Nicaragua ha pagado 1,279 millones de dólares a reclamantes estadounidenses, los cuales fueron confiscados por el gobierno sandinista en los años ochenta. Ese dinero ha salido del Presupuesto de la República, afectando sensiblemente los fondos de los ministerios de Salud y Educación, lamentó el diputado opositor Carlos Langrand, miembro de la Comisión Económica de la Asamblea Nacional.

El cardenal del pueblo

El papa Francisco sorprendió gratamente al pueblo católico de Nicaragua —y nos atrevemos a decir que a todos los nicaragüenses, independientemente de su credo religioso—, con el nombramiento de monseñor Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua, como nuevo cardenal de la Iglesia católica.

Cartas al Director

Los países y pueblos —como los seres humanos que los componen— coinciden en notas objetivas fundamentales pero difieren en multitud de aspectos, condicionados por el lugar en el que desarrollan su existencia y por el peculiar pálpito del tiempo.

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