Cartas al Director

Sobre la dignidad de los pueblos

Los países y pueblos —como los seres humanos que los componen— coinciden en notas objetivas fundamentales pero difieren en multitud de aspectos, condicionados por el lugar en el que desarrollan su existencia y por el peculiar pálpito del tiempo. Hay agrupaciones humanas que tejen su vida en extensísimos territorios, tranquilamente, casi identificados con la voz anónima de la tierra; otros pueblos se caracterizan por sus inclinaciones marciales que les arrastran frecuentemente a épicas aventuras; otros se distinguen por su habilidad para desarrollar la industria y el comercio, o por su capacidad creadora de obras de arte. En fin, toda la gama de vocaciones que distinguen a los seres humanos de los demás formas de vida de la creación. Mas todos ellos, a pesar de la de variedad de formas de vida, tienen en común el estar sujetos a normas imperativas de conducta cuya violación implica un grave deterioro de su condición de sociedad humana. Así, si un país pierde su dignidad, hiere gravemente su estatuto humano e incluso la razón de su existencia.

El Paraguay fue siempre un país que defendió celosamente su dignidad . Lo hizo ejemplarmente en la Guerra de la Triple Alianza en contra de sus prepotentes vecinos. En aquella ocasión el Paraguay lo sacrificó todo: su población fue casi totalmente aniquilada, su economía destrozada e incluso su existencia como Estado soberano estuvo a punto de ser extinguida. Pero no hincó sus rodillas. Perdió la guerra pero mantuvo su dignidad.

El contradictorio comportamiento del actual presidente de la república, Horacio Cartes, en relación a la crisis provocada por la ominosa alianza de los miembros de Mercosur, afecta sensiblemente el capital moral de la nación.

Creo que se conoce suficientemente lo sucedido. Movido por sus afinidades ideológicas y por sus intereses económicos, y violando flagrantemente los acuerdos internacionales que sirvieron de base para la fundación de Mercosur, Argentina. Brasil y Uruguay (otra vez) suspendieron al Paraguay como miembro del organismo por tiempo indefinido, basado en pueriles razones. Todos saben que la razón principal era la eliminación del principal obstáculo que impedía el ingreso de Venezuela. El congreso paraguayo se oponía a que Venezuela pudiera incorporarse a Mercosur en tanto que no satisficiera las cláusulas democráticas exigidas por el tratado internacional. Venezuela ingresa en Mercosur a pesar de que el país, guiado por un lugarteniente de Cuba, avanza a marcha forzada hacia el fortalecimiento de un régimen totalitario.

Frente a tales acontecimientos, la primera reacción del presidente electo fue extraordinariamente noble y enorgulleció a todos sus conciudadanos. Manifestó que el ingreso de Venezuela en julio del 2012 no podía aceptarse porque eso significaba una violación de los acuerdos fundamentales en los que se asentaba la institución y que el transcurso del tiempo no podía sanear la abominable decisión. Empero, cuando aún no habían transcurrido tres meses desde aquella declaración, de improviso y por razones que todavía se desconocen, insta al congreso paraguayo aprobar la admisión de Venezuela.

La inexplicable y absurda conducta del presidente del Paraguay hipoteca el honroso capital moral de la nación.

Venezuela no debe ser miembro ni de Mercosur ni de Unasur porque continúa organizando la vida social sobre la base de principios que atentan contra la dignidad de las personas y que son incompatibles con las normas de una sociedad libre.

José Leopoldo Decamilli, Berlín.

Somocismo victorioso

Hace poco más de treinta y cuatro años, el último de los Somoza abandonó el país, expulsado por una rebelión armada que muchos llamaron “revolución” y que en honor de la verdad, fue una más de las muchas montoneras que padeció nuestro país, porque al final solo cambiaron los abusos dejando intactos los usos, lo que obligó como consecuencia una sangrienta guerra civil, esta vez financiada por potencias extranjeras. Quizás lo anterior suene como una terrible blasfemia pero lo que sucedió a lo largo de los ochenta confirma la tesis una dictadura que mutó en algo peor que lo que se quiso cambiar.

El partido FSLN que se autollamaba “vanguardia política de la revolución”, al final perdió la batalla contra el somocismo, porque a la postre fue vencido por “asimilación” ya que el FSLN adoptó todos y cada uno de los vicios y prácticas somocistas, todo el desmontaje de la institucionalidad, esa canalla amalgama familia-estado-partido que caracterizó al somocismo está siendo clonada hasta en sus más mínimos detalles por el orteguismo.

La aprobación de las reformas constitucionales en donde se decapita la institucionalidad democrática, son solo el capítulo final del manual somocista de gobierno, incluyendo claro está la adhesión de la Policía y el Ejército como la nueva gendarmería pretoriana prestos a defender los intereses del régimen.

La arrogancia orteguista de creerse inmune a los procesos históricos, la va a pagar muy cara y también esa factura será extensiva a la clase empresarial que en nombre de la ortodoxia económica no le plantan cara al régimen, con el bizantino argumento que no le harán el trabajo a los políticos, más bien se felicitan por “atenuar el impacto negativo de las reformas constitucionales”.

El somocismo lejos de haber sido aniquilado en 1979, está vivito y coleando y hoy más que nunca está vigente en el actual régimen, si alguien no cree en la metempsicosis lo invito a que reconsidere sus creencias, por eso como dirían los súbditos de las monarquías europeas “el rey ha muerto, que viva el rey”, en este sultanato nacional se diría: ¡Somoza ha muerto, que viva Somoza, forever!

Pavel Molina Cruz. 

Managua-Bluefields

La ciudad de Bluefields es la capital de la Región Autónoma del Atlántico Sur, tiene una población de más 100,000 habitantes y está localizada a 315 km del Managua, para muchos nicaragüenses esta ciudad es desconocida porque no existe un carretera que llegue hasta ella, actualmente existe carretera hasta el Rama y solamente se puede llegar a la ciudad de Bluefields en bote, a través del río Escondido.

El gobierno actual debería realizar el proyecto de construcción del tramo el Rama-Bluefields. Esta carretera tendría mucho beneficio económico y turístico, creo que el gobierno actual ha gastado mucho en publicidad anunciando grandes proyectos que nunca se ejecutan como la soñada refinería o la planta hidroeléctrica Tumarín. Ya pronto este gobierno va a cumplir 10 años en el poder y todavía no han ejecutado un proyecto que genere trabajo y prosperidad a los nicaragüenses, creo que solamente se la han pasado soñando y realizando obras menores, siempre resbalan en lo mismo cada año y nunca se ve un cambio verdadero. Ojalá algún día tengamos un gobierno que piense en proyectos que ayuden en corto plazo a sacar a Nicaragua de la pobreza.

Marvin Sánchez.

COMENTARIOS

  1. alejandro
    Hace 13 años

    En Nicaragua en la década anterior a 1980 quienes criticaban a Somoza se pasaron a ser críticos de los sandinistas, aunque ayudaron a ganar la guerra, fueron los que volaron balas, muchos sin estudio los que se adueñaron del poder. Lamentablemente los críticos hablan de una situación que se repite, pero no hay mucha gente dispuesta (por conciencia o por ambición) a volar balas. Pasaría lo mismo.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí