Francisco Ruiz Udiel este mes formará parte de la colección de autores hispanoamericanos que publica la editorial española Valparaíso Ediciones, dirigida por Javier Bozalongo. La poesía completa del escritor nicaragüense aparecerá con prólogo de Sergio Ramírez y epílogo de Ulises Juárez Polanco.
Poesía
Letras destacadas
“Es una selección de más de cien poetas desde Rubén Darío hasta nuestros días”, dice Héctor Avellán quien ha compilado El más alto canto, nueva antología de la poesía nicaragüense.
Silencio de un loco
El loco que camina por el playón/y tira piedras al furioso wanki;/el que condena las fugaces estrellas
Perder y ganar
Después de perder una estrella/no me queda más que ocuparme/en la búsqueda de las razones.
Poesía de un niño de 3 años
La mujer sin cabeza/El hombre sin cabeza/El niño sin cabeza
Cuentos del apasionado amor
Un día de invierno te vi pasar por la acera de mi casa. Ibas desarreglada —como siempre— con ese aire angelical y simple que te convierte en la única celebridad que camina sin temor por mi calle.
De sueños
Hoy/despertamos al amor de la mentira/y nuestras ilusiones se diluyen
Vivir como él
La visión lo acompañaba siempre obligándolo a ser cada día mejor aunque eso estuviera lejos de las expectativas de su existencia, él no deseaba ser como otros anhelaban que fuera, requería imperiosamente ser como él mismo, no como un difunto lejano, arcaico y demasiado vertical en sus requerimientos, estaba bien que ese figura del pasado hubiera llevado su propia vida por derroteros extremos, pero la pregunta hecha siempre por su cerebro era ¿Por qué ser como él? ¿Por cuál razón vestir como él? ¿Por qué motivo rapar su cabello y dejar crecer sus patillas de la misma forma que las usaba sesenta años antes una persona que vivió su momento y amó, odió, mató? En realidad él no sentía hostilidad por nadie, pero sentimientos hoscos machacados en sus entrañas lo obligaban a actuar como la figura inspiradora de su movimiento.
Día a día
Qué busco en ti/no más que la antigua esperanza/flor de pétalos ajados
Laguna de Perlas
Duermo con la confianza
de que el mar está ahí,
de que ahí estará mañana,
de que no levantará maletas esta noche
y se marchará a otros lugares
sin avisar.