Laguna de Perlas

Duermo con la confianza de que el mar está ahí, de que ahí estará mañana, de que no levantará maletas esta noche y se marchará a otros lugares sin avisar.

Carlos Castro Jo

Duermo con la confianza

de que el mar está ahí,

de que ahí estará mañana,

de que no levantará maletas esta noche

y se marchará a otros lugares

sin avisar.

Basta Clarence Street,

esta calle dedicada a un rey de pueblo fiero,

acostada a lo largo de la orilla

de la laguna,

para que el mar se quede

y pase la noche empiernado.

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