Sistema Nicarao a conveniencia

Lo que queda claro es que a veces el Sistema Nicarao refleja las causas, a veces no, todo depende del humor del régimen, de sus intereses, de lo que les conviene para mantener sus narrativas, el poder y sus venganzas…

La pieza clave que faltaba en el poderío duro europeo

Si bien el rearme es, en última instancia, un desafío técnico, la toma de decisiones estratégicas es un desafío político. En un entorno internacional cada vez más inestable… Europa pronto podría descubrir que contar con las herramientas adecuadas no es suficiente.

Leo lo moral y Marco lo estratégico

Las alianzas no se sostienen solo con poder; se sostienen con confianza. Y la confianza se construye con palabras que reconocen al otro como un socio digno, no como un marchante o comerciante.

Colombia, retando a la democracia

El elector está obligado de elegir a conciencia, para que no suceda lo que, a los votantes de Nicaragua y Venezuela, que eligieron mal, y ahora solo pueden fingir que ejecutan ese derecho.

Después de Hungría, ¿podría ser México el siguiente?

El gobierno mexicano podría ser más frágil de lo que aparenta. Si bien el dominio electoral puede sostener la autoridad política a corto plazo, los sistemas que concentran el poder parecen robustos solo en la medida en que logran suprimir la fricción institucional. El gobierno de Orbán pareció estable hasta que terminó.

Nicaragua bajo la lupa internacional

Nicaragua está entre los cinco países del mundo con menos Estado de derecho; es casi la primera (142 de 143) en tener gobernantes con poderes ilimitados, casi la primera en irrespeto a los derechos fundamentales, y una de las más corruptas.

NOL$ALP

Los presidentes no deberían hablar tanto. Están limitados en su libertad de expresión, hablan en nombre de todo el país. Los ciudadanos les delegan poderes y conceden privilegios de los que no goza el resto, pero con límites. Como pasa con jueces, fiscales, militares o policías.

Entre la voz profética y la tentación del poder

En tiempos de incertidumbre, la voz profética —libre, desinteresada, orientadora— es un bien público. La tentación del poder, en cambio, siempre termina por dañar tanto a la Iglesia como a la vida política del país.

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