País portátil

No es pues la historia como imagen estática y deslumbrante lo que preocupa al autor… no es por pura nostalgia, sino porque los antepasados se recobran en la mente de un muchacho que, recorriendo la ciudad, va hacia su muerte o hacia lo que él cree su compromiso final.

Pluma literaria en prosa de muerte

No soy de derecha, no soy de izquierda, ni de la ultra ni de la media, no soy parte de ninguna facción fascistoide que forman algunos nicaragüenses y que los une el odio. Solo soy un ciudadano víctima del sandinismo, y con ansias de justicia.

¿Seguirán los Murillo-Ortega el ejemplo de Zelaya?

José Santos Zelaya gobernó de 1893 a 1909, precisamente cuando el país del norte comprometía billones de dólares en el megaproyecto de mayor importancia económica y financiera el mundo. Pero el dictador de Nicaragua pronto se convertiría en la piedra en el zapato. Una primera razón fueron las guerras que propició.

Cambios para romper con el pasado

El propósito de este escrito no es dar recetas sino invitar a una discusión nacional y amplia sobre mecanismos y medidas concretas que ayuden a construir una nueva Nicaragua donde se vuelva sumamente difícil volver al despotismo.

Escenografías de la memoria

Una sola marca, la más poderosa, pasa a sustituir al producto genérico, y se establece lo que los viejos publicistas llamaban la “conciencia de marca”.

Crónica de un marciano

Las elecciones han dejado un panorama incierto, para el que esta democracia, que se ha probado una vez más a sí misma en su fortaleza, se halla preparada. Gobernará quien sume más votos en el nuevo parlamento, y si no, habrá nuevas elecciones.

Un vestigio del pasado

Han transcurrido tres años desde entonces y, lejos de lo que uno pudo imaginar, las secuelas de tan amargo periodo se borran como los pasos sobre arena mojada. Sin duda, forma parte de la capacidad de la especie humana para superar los más duros embates.

Despotricar contra los milénicos

. La llegada del Internet, las plataformas digitales, los móviles y toda la tecnología con la que han crecido los milénicos habría sido la gran anestesia para una generación que, de acuerdo a Ellis, no parece dejar huella en las artes ni en la literatura.

Atención al suscriptor