Pluma literaria en prosa de muerte

Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

No se puede seccionar el cuerpo y la vida de una persona, para evaluar al ser humano por separado. No se puede cerrar los ojos al pasado. Justificar el daño que se causó en los días del ayer, le resta valor a la dignidad de las víctimas.

Luis Rivas escribió La Silla Vacante en un artículo de Opinión que publicó el Diario LA PRENSA. La férrea defensa de Luis a favor del señor Sergio Ramírez es una opinión válida, pero lejos de la empatía y el alcance en sentimientos a las miles de víctimas nicaragüenses de los años 80, que sufrieron con el visto bueno de la pluma de tinta negra del señor Sergio, cuando su cargo de vicepresidente le otorgó poderes que destruyeron a una nación.

Escribiré desde mi experiencia, dejaré a un lado lo que organismos internacionales han señalado como crímenes y graves violaciones a los derechos humanos, que se cometieron en Nicaragua en los años, donde el señor Sergio formó parte de la dictadura sandinista.

Luego del bachillerato a los 17 años ingresé a las filas del ejército, obligado a ir a la guerra. Me separaron de mi familia, a la fuerza recibí preparación militar, en las escuelas donde te enseñaban a disparar. Si el señor Luis no comprende, le explico: Aprendí a matar personas.

La reacción de muchos nicaragüenses sobre la silla que un organismo literario le otorgará al señor Sergio habla más de esa organización que de las víctimas del sandinismo. La institución cultural tendrá en sus sillas a una persona que en su juventud fue parte de una dictadura criminal.

Luis Rivas, haciendo un hábil uso de la falacia, intenta que una víctima que fue obligado a ir a la guerra a matar o a morir siendo un adolescente, olvide esos dos años de Servicio Militar. Señala de «una forma profundamente empobrecedora de entender su vida pública». No sé si Luis ha vivido en Nicaragua. El señor Sergio se aferró al cargo de los años 80. En los años 90, Sergio hizo todo lo posible por volver a saborear las mieles del poder. No aprendió la lección. A pesar de ser un excelso escritor, jugó a la política, otra vez, y se volvió a equivocar.

Sergio es considerado por sus antiguos amigos y compañeros de armas como un traidor a los principios revolucionarios y la mística del partido Frente Sandinista de Liberación Nacional, el que lo hizo vivir cómodamente en los años 80 y posteriormente.

Si el señor Sergio según el escrito de Luis Rivas ha denunciado la deriva totalitaria de Nicaragua «con serenidad, sin odio y sin llamar a la violencia», es porque está hablando mal de la mano que le dio de comer por mucho tiempo. Sergio sabe lo que sus antiguos amigos son capaces de hacer, por eso los trata con pañuelo de seda.

Su expresión «múltiples dictaduras» me sostiene que conoce poco de Nicaragua. La dictadura de los Somoza y la sandinista son las dos que ha tenido Nicaragua al menos en los últimos 100 años. No sé si en su recuento de dictaduras se remonta a los años desde la independencia de España.

Cuando se refiere a «algunos nicaragüenses, sin embargo, seguimos demasiado enfocados en el pasado y en la revancha», me obliga a preguntarle: ¿Usted, Luis Rivas, está enfocado en el pasado y la revancha? Porque si usa «seguimos» se incluye.

Yo sí acepto que estoy enfocado en el pasado. Estuve dos años en el Servicio Militar de los 17 a los 19 años. Cuando me bachilleré a los 16 años, mi futuro era ir a matar y a morir en la guerra. Al día de hoy, 37 años después de haber salido del ejército, cargo con estrés postraumático, que no he podido dejar. Eso me mantiene demasiado enfocado en el pasado, y con intensos deseos de que quienes me llevaron al Servicio Militar, haciendo uso del poder que tenían, paguen por la sangre derramada.

En su apasionada defensa por Sergio, me pregunto si alguna vez Luis Rivas ha conversado con una víctima del sandinismo. ¿Me pediría a mi que siga con mi vida como si nada, luego de los dos años de guerra? ¿Me pediría que olvide los horrores que viví en los combates de las montañas de la V región militar? ¿Tendría el valor de verme a los ojos y decirme: «No debería incomodarnos»? ¿Menosprecia acaso la vida de las personas? ¿No le importa el sufrimiento de miles de víctimas del sandinismo? Le recuerdo que el señor Sergio Ramírez, al que defiende con capa, espada y el «arnés» completo de las armaduras de los Caballeros Templarios, estuvo de acuerdo con la muerte, el robo y la destrucción de los años 80. Hasta el día de hoy, el señor Ramírez no ha reconocido lo que hizo «en un momento específico de su vida política». Bajo la línea de redacción de Luis Rivas, al señor Daniel Ortega, no se le debe juzgar por lo que hizo «en un momento específico de su vida política»

No soy de derecha, no soy de izquierda, ni de la ultra ni de la media, no soy parte de ninguna facción fascistoide que forman algunos nicaragüenses y que los une el odio. Solo soy un ciudadano víctima del sandinismo, y con ansias de justicia.

El autor es médico ginecólogo obstetra.
máster en Salud Pública

COMENTARIOS

  1. Luciano Garcia
    Hace 4 meses

    Muy bien su escrito…usted ha hablado desde una herida no sanada…me identifico con usted por se igualmente víctima del Sandinismo.

  2. Luciano Garcia
    Hace 4 meses

    Muy bien su escrito…usted ha hablado desde una herida no sanada…me identifico con usted por se igualmente víctima del Sandinismo.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí