Jubilación, una carrera contra el tiempo

En una vieja casa que más bien parece un sauna en estas tardes de verano, un hombre senil arrastra con dificultad una silla de hierro, la acerca a la mesa, se acomoda lentamente y antes de llevarse el primer bocado a la boca, apoya los codos y cierra los ojos para dar las gracias al Señor por la bondad de la mujer que le ha regalado un plato de comida. En realidad no es un plato, eso es un decir. En una pana de plástico, un banano verde cocido y un poco de pasta con pollo es el menú del almuerzo que le regaló una hermana de la V Iglesia Bautista Galilea del barrio Altagracia. En la mañana desayunó un poco de arroz que le preparó una vecina. Hoy sí ha tenido qué comer, pero no todos los días son iguales para José Ignacio Arcia, un ex taxista de 75 años que desde hace tres años está “peleando” por que el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social le brinde una pensión, una lucha en la que desde ya dice tener miedo de morir sin ganar.

Jubilarse, ¿para qué?

Todas las personas que cotizan al Insti- tuto Nicaragüense de Seguridad Social, lo hacen pensando que algún día podrán jubilarse; no saben que de todos los que iniciaron su vida laboral junto a él en el mismo año, no más del treinta por ciento lograrán llegar a obtener su pensión; lo cotizado por el otro setenta por ciento son “utilidades” del INSS que se malversan y mal invierten sin capitalizarse, pues los cálculos actuariales son simples ejercicios matemáticos, sin ninguna utilidad financiera o contable para sus autoridades

Beneficio será para fieles a Ortega

Mientras las autoridades de la Policía han considerado un asunto cerrado el tema relacionado con el decreto presidencial emitido a finales de diciembre del recién pasado año, a través del cual el presidente Daniel Ortega extiende el período de jubilación para los uniformados, fuentes extraoficiales consideran que el mismo tiene como fin prorrogar la estancia dentro de la institución de los policías fieles al mandatario.

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