¡No disparen al cooperante!

Nadie puede sentirse a salvo en Nicaragua de la ira de los fanáticos que manejan los hilos, como ya hemos ido comprobando… En un Estado basado en la sospecha y la traición, no hay espacio para el reposo: también el pianista puede caer mañana en desgracia por una simple nota disonante y sin necesidad de balacera de por medio.

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