A Ricardo Mendoza Irigoyen lo describen como un hombre alejado de la política, de “gustos exquisitos” y de grandes amistades, como la cantante española Marisol. La dictadura niega su paradero.
A Ricardo Mendoza Irigoyen lo describen como un hombre alejado de la política, de “gustos exquisitos” y de grandes amistades, como la cantante española Marisol. La dictadura niega su paradero.
La nueva reina mundial de la belleza femenina viene de una familia con escasos recursos pero gracias a su trabajo como modelo pudo continuar con sus estudios
A Rafael Mairena Aguilar lo descubrieron abusando de una menor. Huyó y regresó con otro hombre para asesinar a machetazos a toda la familia
Tres veces le rafaguearon su casa y su hermano paramilitar fue uno de los que disparó. Perdió su hogar. Lo detuvieron con sus dos niñas en un bus. El orteguismo lo acosa. Su vida está en riesgo, pero el periodista sigue informando desde Somoto
Es uno de los mayores cantautores que ha producido Nicaragua y este año publicó un nuevo libro: “Qué tiene la música”. De niño quería ser músico o maromero y de no haber podido dedicarse a cantar y componer, sería médico o arquitecto. Aunque, la verdad, le gustaría ser un búho.
Toca bien la guitarra y ha compuesto canciones para su mamá
Zaida Guzmán tenía 17 años cuando encontró una muerte horrible a manos de OmarAntonio Aráuz,el hombre que alguna vez dijo amarla.
El escritor de Buscando la tierra prometida explica que los nicaragüenses no conocen la verdadera historia de Nicaragua porque no nos la han contado bien
El hombre que la Policía mató en Masaya fue un militar que, según su familia, se negó a servir en la operación limpieza del régimen de Ortega. Tenía más de un año viviendo en la clandestinidad y las razones de su regreso a Masaya son todavía una incógnita
En 1993 un desertor del Ejército Popular Sandinista sembró el pánico en la pequeña comarca de Wirruca. Cuando lo atraparon dijo que era admirador de Rambo.
Así sobrevivieron al asedio policial las madres de los presos políticos en la iglesia San Miguel Arcángel, en Masaya. Las personas secuestradas cuentan detalles de esos días de “infierno”