El dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, se mantiene en el poder contra viento y marea. No ha caído a pesar de la gran insurrección cívica popular.
El dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, se mantiene en el poder contra viento y marea. No ha caído a pesar de la gran insurrección cívica popular.
La sentencia que la Corte Internacional de Justicia dictó en junio de 1986 contra Estados Unidos a favor de Nicaragua ha seguido una trayectoria azarosa.
En respuesta a la aprobación de la Nica Act en primera instancia, el régimen de Daniel Ortega mandó a sus diputados de la Asamblea Nacional a aprobar una ley para reactivar el cobro a los Estados Unidos
Pero la verdad es que el pueblo venezolano ya no podría estar peor que como se encuentra ahora, y no por causas externas sino por la desastrosa revolución bolivariana y el “socialismo del siglo XXI”
Es evidente que Daniel Ortega menosprecia la aprobación y los probables efectos de la ley Nica Act. Pero podría estar cometiendo un grave y quizás irreparable error, el que tendrían que pagar todos los nicaragüenses pero también su régimen dictatorial y él mismo en lo personal.
Pero en Nicaragua el problema es más grave, porque a los errores judiciales se suma la desconfianza en la justicia, como dice el doctor Novoa, pues la dictadura la ha despojado de su independencia y por lo tanto de su integridad, autoridad y credibilidad ante la sociedad.
No todos los partidos que participan en las elecciones de Nicaragua, en la actualidad, son zancudos colaboracionistas con el régimen orteguista. También existe una oposición que aunque debilitada por la dictadura y sus contradicciones internas, es auténtica y no debe renunciar a la lucha.
La desobediencia civil es un medio de lucha popular al que se recurre para derribar a un gobierno tiránico y sustituirlo con uno democrático
Para muchas personas que vieron por televisión la celebración orteguista del 19 de julio, el miércoles pasado, y oyeron hablar a Daniel Ortega, lo único interesante de su breve discurso de 17 minutos fue la mención que hizo del diario LA PRENSA
No quedó claro si la inusual brevedad del discurso de Daniel Ortega, este 19 de julio, fue por la lluvia o porque no tenía nada importante que decir