Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
En un siglo se da un promedio de cuatro generaciones o más; un indicador del desarrollo social es qué tan pujante suele ser la clase media, la cual desapareció en Nicaragua a raíz de la insurrección tribal de 1979.
Bonito espectáculo el de Madrid invadido por cientos de miles de jóvenes procedentes de los cinco continentes para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud que presidió Benedicto XVI y que convirtió a la capital española por varios días en una multitudinaria Torre de Babel. Todas las razas, lenguas, culturas, tradiciones, se mezclaban en una gigantesca fiesta de muchachas y muchachos adolescentes, estudiantes, jóvenes profesionales venidos de todos los rincones del mundo a cantar, bailar, rezar y proclamar su adhesión a la Iglesia católica y su “adicción” al papa (“Somos adictos a Benedicto” fue uno de los estribillos más coreados).
Parece que para estas elecciones muchos van a tomar la actitud de no pronunciarse a favor de ninguna candidatura. Desde hace meses lo han dicho organizaciones empresariales y esta semana lo dijeron los colegas de El Nuevo Diario.
Entre las ciudades más famosas de la antigua Grecia se encontraban Atenas, Esparta, Argos, Tebas, Micenas, Corinto, Olimpia, Delfos y Dodona, así como Pérgamo, Tiro, Mileto, Éfeso y Troya en el Asia Menor, donde ahora es Turquía.
En noviembre de 1989, cae el muro de Berlín y tres meses después Daniel Ortega pierde unas elecciones que tenía ganadas.
En un país donde sus autoridades —comenzando por el presidente de la República— son respetuosas de la ley, la institucionalidad y la democracia, los funcionarios públicos actúan acatando el mandato constitucional que le corresponde desempeñar por la bienandanza de la nación.
Querida Nicaragua: Maximino Rodríguez es un hombre de una trayectoria intachable a favor de la democracia. Lo conozco desde hace tiempo. Muy joven estuvo en la Contra. Su seudónimo era comandante Wilmer. Y llegó a manejar un conglomerado de combatientes que sumaba tres mil hombres.
Durante mucho tiempo, y aún hoy, fue creencia popular de que, en buena medida, los problemas de América Latina se debían a que sus habitantes eran holgazanes. Y las explicaciones iban, desde el clima caluroso, hasta el racismo: los latinos serían vagos por cuestiones culturales o, más bien, genéticas. Esta falsedad tapa la real causa de la falta de trabajo: las leyes laborales coactivamente impuestas por los Estados y otras regulaciones que prohíben trabajar, por ejemplo, el que ganaría menos que el salario mínimo enfrenta la desocupación o el “trabajo en negro”. Los salarios no se aumentan con leyes que exijan un nivel mínimo, sino con inversión de capital que demande más trabajo.
Con ese nombre, “Los caminos de la libertad”, Jean Paul Sartre nos entrega su extraordinaria trilogía, “La edad de la razón”, “La prórroga” (o el aplazamiento) y “La muerte en el alma”, en las que, a través de su narrativa, filosófica y existencial, plantea el drama histórico, político y metafísico de la libertad.
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