Alejandro A. Tagliavini

Éramos tan vagos

Durante mucho tiempo, y aún hoy, fue creencia popular de que, en buena medida, los problemas de América Latina se debían a que sus habitantes eran holgazanes. Y las explicaciones iban, desde el clima caluroso, hasta el racismo: los latinos serían vagos por cuestiones culturales o, más bien, genéticas. Esta falsedad tapa la real causa de la falta de trabajo: las leyes laborales coactivamente impuestas por los Estados y otras regulaciones que prohíben trabajar, por ejemplo, el que ganaría menos que el salario mínimo enfrenta la desocupación o el “trabajo en negro”. Los salarios no se aumentan con leyes que exijan un nivel mínimo, sino con inversión de capital que demande más trabajo.

Personalmente, ya sabía que esta supuesta haraganería era falsa. Trabajé en Argentina, España y EE. UU. y comprobé que las personas tenían trabajos mucho más sacrificados en Buenos Aires que en Madrid, donde invertían más esfuerzo todavía que en Manhattan. Cuenta Nicolás Artusi que, un ranking de la Unión de Bancos Suizos, ubica a la Argentina entre los 10 países del mundo donde más se trabaja, un promedio de 2,053 horas anuales contra 1,141 en Alemania y 1,792 en EE.UU. Los países pobres tienen las jornadas más extensas. En Perú, por caso, el 50.9 por ciento trabaja más de 48 horas semanales. En Argentina, 6 de cada 10 sufren cierto grado de estrés, en parte debido a la “hipercompetitividad” para mantener el trabajo, dada la alta desocupación en un país empobrecido por un Estado asfixiante.

Ahora resulta que, según la Organización Internacional del Trabajo, un latinoamericano es tres veces menos productivo que un europeo. Claramente hay una relación entre exceso de trabajo y pobreza y la clave está en la baja productividad debido (…) a lo de siempre: la violencia destructiva. “De casa al trabajo y del trabajo a casa” repetía Perón dejando ver la verdadera vocación del estatismo: que las personas trabajen para el Estado, es decir, sean casi esclavos al servicio de los burócratas y políticos que utilizan el monopolio estatal de la violencia para todo tipo de regulaciones, para “organizar” a la sociedad.

El resultado de esta política de regulaciones coactivas (violentas) es, no solo la enorme pérdida de tiempo lidiando con la burocracia, sino que evita el desarrollo natural de la sociedad hundiendo su productividad. Por ejemplo, con la falsa excusa de “defender a la industria nacional”, se dificulta el ingreso al país de mejor tecnología y a mejores precios. Algunos partidos “verdes” europeos (de verde poco, porque pretenden que el Estado imponga regulaciones coactivas desviando el desarrollo social natural), hablan de la jornada semanal de 21 horas. Lo que no es impensable, lo que es impensable es que resulte de la coacción estatal y no del aumento de la productividad del mercado natural.

Los socialistas intentaron imponer en Francia la semana de 35 horas y siete años después tuvieron que derogarla por impracticable. En Houston, Texas, la campaña Flexibles en la Ciudad invita a los empleados a que libremente empiecen la jornada cerca del mediodía, para evitar los embotellamientos, provocando una baja del 58 por ciento en los niveles de estrés laboral. La catalana Iberdrola, con su política de “responsabilidad familiar”, reestructuró su jornada para que sus empleados puedan salir a las 15.30 y aumentó la productividad y se redujeron el ausentismo, los accidentes laborales y los niveles de contaminación.

Columna del día Opinión Latinos problemas archivo

COMENTARIOS

  1. diana miranda
    Hace 15 años

    Yo no se de todo esto que habla el articulo, pero si se que si no me gusta limpiar mi casa, si mi patio esta asqueroso y no siembro ni una plantita aunque sea en una olla, si mis hijos andan sucios y descuidados y vagando por las calles.si prefiero ver la tele y platicar con las vecinas y siempre tengo problemas por mi boca grande que no puedo controlar, entonce soy una holgazana empedernida no importa que govierno tengamosy que sistema cambiemos. Limpiemos Nicaragua!

  2. ES CIERTO QUE SEMOS HARAGANES
    Hace 15 años

    Es cieto que semos vagos y haraganes. Pero semos eso los que viven de la política y la verborrea demagógica, los jefes de la burocracia, los magistrados, los diputados y todas esas ratas que de alguna forma manejan el pais. No somos los campesinos que trabajamos de sol a sol, ni los obreros que viajamos al trabajo enlatados como sardinas, ni los rateros que nos ganamos la vida en los buses a costa de esos obreros, ni los que vendemos agua en los semáforos o verduras en el mercado.

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