Entre las ciudades más famosas de la antigua Grecia se encontraban Atenas, Esparta, Argos, Tebas, Micenas, Corinto, Olimpia, Delfos y Dodona, así como Pérgamo, Tiro, Mileto, Éfeso y Troya en el Asia Menor, donde ahora es Turquía. Diversos mitos religiosos, leyendas culturales y epopeyas bélicas se hilvanaron alrededor de la fundación y el desarrollo de aquellas ilustres ciudades, como la de Tebas, que fue fundada por un grupo de hombres legendarios nacidos de los dientes de un dragón.
Esta leyenda se originó a partir que Zeus, quien solía enamorarse no solo de diosas sino también de mujeres mortales, raptó a Europa, hija de Agenor, rey de Tiro, que era la principal ciudad de Fenicia. Europa, quien según la leyenda fue la que dio su nombre al viejo continente, fue raptada por Zeus cuando la muchacha se divertía en la playa jugando con unas amigas. Para cometer su fechoría, el supremo dios olímpico se convirtió en un hermoso y manso toro blanco, al que se acercó la inocente Europa con la intención de acariciarlo en el lomo.
Cuando Agenor supo que su hija había sido raptada, ordenó a sus hijos varones: Cadmo, Fénix, Cílix y Taso que fueran a buscarla por todo el mundo, hasta encontrarla. Cada hermano, a la cabeza de un puñado de hombres partió en distintas direcciones. Cadmo viajó con rumbo a Rodas, donde construyó un templo a Poseidón, el dios de los mares, con la esperanza de que le ayudara a encontrar a Europa.
Cadmo siguió su camino y pasó por Tera, fue a la región de Tracia y finalmente llegó a Delfos, para rogar a Apolo que por medio de un oráculo le revelara dónde estaba su hermana, o que al menos le diera una pista de su destino.
Pero lo que dijo Apolo a Cadmo por medio del oráculo, fue que ya no siguiera buscando a Europa, porque esta era reina en otro país y vivía felizmente. Le indicó el oráculo a Cadmo que siguiese caminando en dirección opuesta a su hogar y le advirtió que encontraría una vaca, a la cual debía seguir hasta el sitio donde el animal se detuviera y que en ese lugar tenía que fundar una nueva ciudad.
A poco de dejar el templo de Apolo, en Delfos, encontró Cadmo a la vaca que le había mencionado el oráculo y la siguió a lo largo de toda la región del Ática, hasta llegar a un sitio de Beocia, donde el animal se detuvo. Se aprestó Cadmo a sentar allí las bases de una nueva ciudad y para buen augurio quiso sacrificar a la vaca en honor de Atenea, diosa de la sabiduría y patrona de Atenas, para que auspiciara la nueva ciudad.
A fin de realizar el sacrificio Cadmo fue por agua a una fuente cercana que era guardada por un dragón, contra el cual luchó y lo mató. Entonces se le apareció Atenea a Cadmo y le ordenó que arrancara los dientes al dragón y los sembrara. Así lo hizo Cadmo y en donde sembró los dientes del dragón surgieron unos hombres armados que se trenzaron en una feroz y mortal lucha, de la que solo sobrevivieron cinco de ellos los que junto con Cadmo fundaron la ciudad de Tebas.
Demás está decir que el primer rey de aquella ciudad que originalmente se llamó Cadmea, fue precisamente Cadmo, el que llegó a Grecia desde la lejana Fenicia, el mismo país que ahora se llama Túnez.
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