Doña Violeta, la gran pacificadora de Nicaragua
Esta es la historia de una mujer que creció en el campo y fue presidenta por las “circunstancias”. Violeta Barrios de Chamorro encontró un país en ruinas y lo convirtió en una república.
Esta es la historia de una mujer que creció en el campo y fue presidenta por las “circunstancias”. Violeta Barrios de Chamorro encontró un país en ruinas y lo convirtió en una república.
Para muchos nicaragüenses forzados a abandonar su país por la represión del régimen Ortega-Murillo, cada objeto que logran llevar consigo al cruzar la frontera representa una conexión tangible con el pasado, un ancla emocional en medio del desarraigo y, sobre todo, una promesa: la de regresar algún día.
Por las mañanas estudia y por las tardes recorre las calles de Chinandega para hacer mandados de sus vecinos. Su objetivo es ayudar a su abuelita aun cuando se expone a los peligros y a las burlas de algunos de los clientes.
Se refirió a Rosario Murillo como “la vieja esa llena de piedras” y a Cristina Fernández como “vieja peor que el tuerto”. De Vladímir Putin dijo que era “un hijo de puta”. Mujica opinaba sin miedo y así mismo recibió la visita de la muerte.
Hombres que sobrevivieron bebiendo sangre de tortuga, aferrados a una tapa de termo o que descansan para siempre en el mar. Naufragios de muerte, milagro y olvido.
En Costa Rica, los miskitos buscan refugio de los crímenes cometidos por los colonos y de la persecución política del régimen Ortega-Murillo. Pero una cultura distinta, la barrera del idioma y la discriminación agravan las dificultades de su exilio.