Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas. Hijo del Mártir de las Libertades Públicas, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro. Fue codirector del Diario LA PRENSA de Nicaragua de 1981 a 1984. Exdiputado y ex preso político de Nicaragua. Fue desterrado y desnacionalizado. Vive en el exilio.
Aunque no es la primera vez que sacerdotes han sido expulsados del país y que la Iglesia ha sido perseguida, el nivel de inmisericordia de la persecución actual no tiene paralelos históricos. Es una política sacrílega, que tarde o temprano tendrá su severa penitencia.
El régimen busca ahora cómo invadir y secuestrar cualquier resquicio de libertad que aún subsista dentro del país, manejando el lenguaje doble (double speak) orweliano de 1894, donde el ministerio del amor significa el ministerio del odio; el ministerio de la paz, es el ministerio de la guerra; y el ministerio de comunicación, es el ministerio de incomunicación.
La dictadura Ortega Murillo ha superado con creces el uso de todos los medios de comunicación para hacer propaganda partidaria y de culto a personalidad de la pareja gobernante y sus herederos… La historia se repite, solo que ahora 45 años después, trágicamente es mucho peor.
Esta es la triste historia de un nuevo asilado político, que no debería serlo, testimonio vivo de la injusticia de un régimen que se arroga diariamente el “derecho” —violatorio a los derechos humanos fundamentales— de decidir quién puede vivir en su país y quién no.
Tanto el general retirado Humberto Ortega como Francisco Aguirre Sacasa han alertado sobre las posibles consecuencias de lo que Aguirre llama “un manejo amateur de las relaciones internacionales de Ortega”, que podrían ser desastrosas para la economía nicaragüense…
En Nicaragua la narrativa oficial de aquel entonces era que las elecciones en Costa Rica eran “elecciones de la democracia burguesa” y que nuestra democracia es una “democracia popular” y que nuestras elecciones no serían como en Venezuela ni como en Estados Unidos