Elecciones como en Costa Rica, ¿por qué no?

Con este título sugestivo encabezaba una crónica publicada en LA PRENSA el 9 de febrero de 1982 sobre el proceso electoral en Costa Rica que admiraba entonces y lo sigo admirando actualmente por su nivel de civismo y transparencia, que contrasta en muchos sentidos con el de su vecina Nicaragua, por lo que esta crónica periodística sigue teniendo una asombrosa actualidad y sigue valiendo la pregunta que me hacía entonces: elecciones como las de Costa Rica, ¿por qué no?

Recuerdo que algún dirigente revolucionario en aquel entonces contestó a mi pregunta con esta tajante afirmación: elecciones como en Costa Rica, ¡porque no! ¿Por qué tener “elecciones burguesas”, si el pueblo ya votó?

Por eso cuando se anunciaron las elecciones en Nicaragua se especificó que no serían para “rifar” el poder, y trágicamente sigue siendo así donde el gobernante vitalicio Daniel Ortega pareciera exclamar diariamente con sus acciones “las elecciones no serán para rifar el poder, porque el poder ya lo conquistó el pueblo por medio de mi persona y mi familia”.

Algunos contrastes que yo señalaba en mi crónica en febrero de 1982 siguen teniendo una vigencia asombrosa, como si el tiempo no hubiera transcurrido entre las fronteras de un país con una democracia ejemplar y uno con una dictadura perfecta donde sus gobernantes proclaman con sus acciones como Luis XIV: “El Estado soy yo”.

Cito algunos párrafos: “Vi también los carros de dos banderas, en donde marido y mujer sacaban de las ventanas colores diferentes en los que estaba latente el respeto y el pluralismo de toda una nación trasladado en pequeña escala a la base primordial de todo pueblo: la familia”.

“Para un nicaragüense que llega a San José hoy en día, aquello es insólito porque uno espera los insultos, las pedradas, los garrotazos, las turbas”.

“El voto es secreto, la población que puede hacer uso del sufragio son todos los mayores de 18 años. Yo conocí a una persona que cumplía 18 años el día de las elecciones y no pudo votar. Pero sí hubo una elección para niños. Fue una elección simulada para que los niños vayan acostumbrándose al sistema democrático y en el futuro sean electores con experiencia cívica”.

“Cuando comenzaron a llegar los primeros resultados al Tribunal Supremo Electoral fue notoria la cómoda victoria del candidato liberacionista Luis Alberto Monge (socialdemócrata) sobre su adversario más cercano, Rafael Ángel Calderón Fournier (socialcristiano). Una cadena nacional de radio y televisión transmitía el cómputo de los resultados desde el propio recinto electoral”.

“Desde el comienzo, en que por todos los televisores y receptores de radio de Costa Rica se proyectaron las tendencias del sufragio, se podían adivinar los resultados. Fue entonces que tanto Rafael Ángel Calderón como Mario Echandi llamaron a Luis Alberto Monge para felicitarlo y ofrecerle la colaboración en su futura gestión administrativa”.

“Lo mismo hizo el presidente Rodrigo Carazo, que pertenece a un partido opositor al que postuló a Monge. Ayer lunes, cuando la gran fiesta cívica había concluido, las banderas de los partidos eran retiradas poco a poco de las casas y de los automóviles; ellas permanecerán guardadas por los próximo cuatro años”.

“En su lugar, la única bandera que quedó flameando en las calles josefinas es la azul, blanco, rojo, blanco y azul que es la de la Patria”.

La crónica de las elecciones de febrero de 1982 en Costa Rica terminaba con una pregunta que tiene tanta actualidad, que vale la pena repetirla porque pareciera que la historia no ha cambiado nada y no hemos aprendido nada del buen vecino que tenemos.

En Nicaragua la narrativa oficial de aquel entonces era que las elecciones en Costa Rica eran “elecciones de la democracia burguesa” y que nuestra democracia es una “democracia popular” y que nuestras elecciones no serían como en Venezuela ni como en Estados Unidos

Decía entonces de manera conclusiva en mi crónica en LA PRENSA hace 42 años: “Yo no conozco cómo son las elecciones en Venezuela, ni en los Estados Unidos; sé que en Cuba sólo gana Fidel, quien tiene más tiempo de gobernar ese país que cualquiera de los tres Somoza que gobernaron Nicaragua”.

“Pero como hoy ya sé cómo son las elecciones en Costa Rica, legítimamente, como ciudadano nicaragüense que soy, pregunto a los dirigentes del partido de gobierno: elecciones como en Costa Rica… ¿por qué no?”

El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, ex preso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos Heredados”.

Opinión
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