Michelle Morales


Miembros del Parlacen quieren retener a Panamá

Los países que conforman el Parlamento Centroamericano (Parlacen) están de acuerdo en rechazar la salida de Panamá de ese órgano regional, aunque el gobierno panameño insiste en abandonarlo el próximo 20 de noviembre, anunció ayer viernes el presidente del Parlacen, Jacinto Suárez.

Carnetizan al Poder Electoral

Bajo la consigna de “Patria Libre o Morir” y la frescura de la arboleda del parque Xilonem, 383 funcionarios del Consejo Supremo Electoral (CSE), instancia encargada de todo el proceso de las elecciones y del conteo de los votos de los ciudadanos, recibieron ayer carnés de militantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), el partido en el poder.

La pregunta de Callahan

En una parte de su discurso el señor Callahan relató cómo había conocido a unos jóvenes de su país que estaban viviendo al lado de gente muy pobre en Nicaragua, ayudándoles de manera voluntaria. Los jóvenes estaban felices de haber venido y encantados con los nicaragüenses y con el país, a pesar de la gran pobreza que hay.

Doping democrático

Los millones y los años invertidos en contra de la violencia de los cárteles de la droga en Bolivia, Perú, Colombia y México han desembocado en más víctimas, más hectáreas de coca cultivada y mayor diversificación del crimen organizado. A mayores esfuerzos, menos logros, parece ser la constante.

Y tronaron los cohetes, las bombas y los chicheros

La imaginación de los que nos gusta este oficio de escribir se alimenta de la gente, los acontecimientos fuera de lo cotidiano, las costumbres y la idiosincrasia que les acompaña. Aunado a esto, el lado humano que toca los sentimientos personales. En días recientes falleció en San Isidro, Matagalpa, un buen nicaragüense, un hombre como el que describió Pablo Antonio Cuadra en su conocida obra y tal vez un personaje como los de cualquier gran novela latinoamericana escrita por Carlos Fuentes, García Márquez o Sergio Ramírez Mercado, o bien, el de un cuento de la Mercedita Gordillo. El hombre se llamaba Santiago Jirón. Su funeral fue así, como cuando se presentaba el Güegüense y parecía la fiesta patronal de San Isidro Labrador, el Santo Patrono de mi referido pueblo natal. Esto último lo dijo monseñor Marlon Velásquez, director del Seminario Nacional, ex párroco local que ofició como invitado el réquiem final junto al párroco titular, monseñor Edgar Sacasa. Hubo mucho acompañamiento, lágrimas de sus hijos al despedir a su padre, manifestaciones de pésame de familiares y amigos; responso y alegría espiritual de colores de los Movimientos de Cursillos de Cristiandad, a los cuales perteneció Jirón ya en su madurez. Hubo lirismo y verdad de quienes exaltaron su vida ciudadana. Pero sobresalió en el ánimo de los presentes aquel espíritu original, entusiasta, creativo, deseoso de participar y liderar que siempre emanó de la personalidad de este hombre a su paso por la vida. Yo diría que fue un funeral alegre, pues la cohetería y esos mariachis no dieron lugar a la tristeza ni a los crespones negros; ésa fue su última voluntad expresada con vehemencia. Asombró a los más jóvenes conocer su biografía; norteño por línea materna y, por la paterna, biznieto de un Jirón leonés —yo agrego, de seguro era pariente de José Jirón Terán, aquel señor leonés, dariano autodidacta, recopilador de todo lo que llegaba a sus manos sobre Rubén Darío—. Con razón el funeral también semejaba Gritería Grande y Chiquita o Semana Santa en León. Venía en alguna de sus venas ese gusto por el olor de pólvora en la procesión y de incienso en los altares como los que pinta la leonesa María Gallo. Me atrevo a imaginar a un Santiago Jirón-Güegüense, pensando atraer con esos cohetes al Santo Patrono para que le acompañara donde el Colochón. Es que debe dar canillera llegar uno solo hasta el Señor. No olvidemos que es de sabios sentir el temor de Dios. Pero dejo mejor sembrada la idea de que con ese funeral a uno se le ocurre aquella canción: Gracias a la vida que me ha dado tanto, de la recién fallecida cantora latinoamericana Mercedes Sosa.

La verdadera unidad

La unidad del pueblo de Nicaragua pasa por la unidad de los cristianos, la unidad de la Iglesia, pues el pueblo nicaragüense sigue siendo eminentemente cristiano.