Lesther Alemán


La presidenta de la paz

Su cuerpo está ausente, pero su espíritu se ha hecho uno con los exiliados, los perseguidos y los oprimidos, que somos quienes anhelamos la libertad. En esa espera sagrada, doña Violeta es ya un símbolo y una semilla, presencia y conciencia que trasciende generaciones y convulsiones.

La pesadilla de la revolución

Este es el momento propicio para no distraer al enemigo, una dictadura que ante tantos errores y crímenes cometidos desencanta a una población que se alimenta del hartazgo y se sacia de la esperanza que, así como se botó a uno, este también caiga.