Los malvados del mundo son entes subhumanos
Mientras los humanos se enredan en sus límites morales, éticos, sociales, políticos, económicos, jurídicos, etcétera, los subhumamos convierten esos factores en una telaraña impenetrable que los protege de todas sus depravaciones, y los sitúa impunemente al margen de la ley, protegidos por el mismo “Estado de derecho”.