Don Enrique, el presidente chorotega
Lamentablemente, el presidente chorotega que fue don Enrique no pudo ver el final del tirano nahua, que es Ortega.
Lamentablemente, el presidente chorotega que fue don Enrique no pudo ver el final del tirano nahua, que es Ortega.
Ojalá nuestros estimables gobernantes recapaciten y rectifiquen antes de que el vaso se derrame
Por eso es que vivimos en perpetua guerra y no podremos celebrar en paz, orgullosamente, los doscientos años de nuestra independencia
Muchas cosas pueden ocurrir y aunque la dictadura controla las armas, no controla las vueltas que da el destino, ni mucho menos los milagros que otorga Dios.
Los griegos regresaron después a su canibalismo político ritual, y Esparta se comió a Atenas, hasta que un bárbaro del norte —de la misma península— entendió como aprovecharse de las divisiones sin haberlas provocado, no como aquí.
Y así como antes los opositores solo se unían por fuerza en la zaranda y la cárcel somocista, ahora algunos lo hacen en el Chipote.