La república pendiente
Si tantas veces le escuchamos decir a Pedro Joaquín Chamorro Cardenal que cada quien era dueño de su propio miedo, también nunca se cansó de repetir que Nicaragua volvería a ser república. Y esa es una tarea aún pendiente
Si tantas veces le escuchamos decir a Pedro Joaquín Chamorro Cardenal que cada quien era dueño de su propio miedo, también nunca se cansó de repetir que Nicaragua volvería a ser república. Y esa es una tarea aún pendiente
En Nicaragua la República fue destrozada por el interés familiar, su bandera sustituida por el emblema personal, sus instituciones diluidas en capital familiar, y su destino hipotecado por causa de los negocios millonarios del señor feudal
Muchísimos nicaragüenses no creemos en la eficacia de los líderes. Todos los que hemos conocido, al paso del tiempo, se han convertido en caudillos insoportables.
En las circunstancias actuales al que más le conviene aclarar este hecho criminal es al régimen orteguista y, por lo consiguiente, a su aparato de investigación policial.
Cuarenta años después del asesinato del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, sus ideales y objetivos políticos y sociales siguen vivos, pendientes de realización.
Lo que sí defendía mi padre era el derecho de los jóvenes de conocer y estudiar todas las ideologías políticas para escoger libremente su propia autodeterminación ideológica.