El preso que lleva 21 años en el corredor de la muerte en Texas y está a punto de ser ejecutado «por un crimen que no sucedió»
Cuando Nikki falleció, Roberson tenía 35 años. Era padre soltero y había logrado la custodia de su hija dos meses antes de llevarla desmayada al hospital de Palestine, la ciudad donde vivían en el este de Texas