En Nicaragua abril fue el comienzo, pero no el final
Se trata de una unidad voluntaria, intencional e inclusiva, con un objetivo bien claro: el fin de la dictadura. Abril fue el comienzo, pero no el final.
Se trata de una unidad voluntaria, intencional e inclusiva, con un objetivo bien claro: el fin de la dictadura. Abril fue el comienzo, pero no el final.
El presidente Lula llega a sus primeros 100 días con un sabor agridulce. Brasil ha cambiado y el mundo también. La prosperidad y el bienestar social prometidos no parecen estar por ningún lado. El reloj avanza.
Las fracturas de la izquierda latinoamericana son un buen síntoma. La indiferencia no es eterna. Vendrán tiempos mejores.
Ortega y Murillo se equivocaron. Quisieron quebrantar a monseñor Rolando con la cárcel, pero lo que han hecho es darle rostro a la persecución religiosa en Nicaragua.
Más allá de las mentiras oficiales, lo que Venezuela necesita es un cambio real, sin dictadura y con democracia.
Nicaragua es un pueblo altamente religioso y nadie, ni siquiera los sandinistas, aplauden las embestidas cobardes contra la Iglesia. Es por eso que, aunque no sabemos el día ni la hora, la dictadura hitleriana, grosera y comunista tiene sus días contados.