Exembajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y exmiembro del Cuerpo de Paz de Noruega (FK). Fue destituido como embajador ante la OEA en 2022, después de haber denunciado los crímenes cometidos por la dictadura de Nicaragua. Fue desnacionalizado y actualmente vive en el exilio.
La crisis migratoria puede abordarse desde múltiples miradas, pero no se puede olvidar la causa fundamental, los malos gobiernos que obligan a sus ciudadanos a jugarse el pellejo por una vida mejor.
Los nuevos gobiernos de Latinoamérica tendrán que ver más allá de las ideologías. Su tarea será transformar las promesas en proyectos y la retórica en resultados concretos. Esa es la esperanza que tenemos.
Las dictaduras de Nicaragua y Venezuela no creen en Dios ni practican ninguna fe cristiana. No son católicos. No son evangélicos. El único dios que veneran es Mammón, el dios de la riqueza y la sed insaciable de poder.
Lejos de abrir las puertas a la democracia, se corre el riesgo de cimentar y oxigenar a una dictadura pura y dura. Una cleptocracia que ya no está para el Sistema Interamericano sino para la Corte Penal Internacional.
Se trata de una unidad voluntaria, intencional e inclusiva, con un objetivo bien claro: el fin de la dictadura. Abril fue el comienzo, pero no el final.
El presidente Lula llega a sus primeros 100 días con un sabor agridulce. Brasil ha cambiado y el mundo también. La prosperidad y el bienestar social prometidos no parecen estar por ningún lado. El reloj avanza.