Crímenes de Ortega fracturan a la izquierda latinoamericana
Las fracturas de la izquierda latinoamericana son un buen síntoma. La indiferencia no es eterna. Vendrán tiempos mejores.
Las fracturas de la izquierda latinoamericana son un buen síntoma. La indiferencia no es eterna. Vendrán tiempos mejores.
Ortega y Murillo se equivocaron. Quisieron quebrantar a monseñor Rolando con la cárcel, pero lo que han hecho es darle rostro a la persecución religiosa en Nicaragua.
Más allá de las mentiras oficiales, lo que Venezuela necesita es un cambio real, sin dictadura y con democracia.
Nicaragua es un pueblo altamente religioso y nadie, ni siquiera los sandinistas, aplauden las embestidas cobardes contra la Iglesia. Es por eso que, aunque no sabemos el día ni la hora, la dictadura hitleriana, grosera y comunista tiene sus días contados.
En Nicaragua se han cometido crímenes de lesa humanidad y por primera vez se señala individualmente las responsabilidades de la pareja en el poder.
México no quiere tener elecciones a la cubana y mucho menos una dictadura como la de Nicaragua. Por eso han salido a las calles y lo seguirán haciendo.