Exembajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y exmiembro del Cuerpo de Paz de Noruega (FK). Fue destituido como embajador ante la OEA en 2022, después de haber denunciado los crímenes cometidos por la dictadura de Nicaragua. Fue desnacionalizado y actualmente vive en el exilio.
Aunque México, Brasil y Argentina guarden un cobarde silencio ante los crímenes de Ortega, Uruguay, Colombia y sobre todo Chile, han comenzado a desmarcarse y alzar su voz en contra del tirano.
Los desterrados por el régimen son otro golpe certero a las mandíbulas mentirosas de la dictadura y su falsa normalidad. Ahora son 222 voces valientes que gritarán al mundo los crímenes de lesa humanidad del dictador y su iracunda consorte.
La paz, la seguridad y la prosperidad no suceden por accidente. Se construye con el esfuerzo de ciudadanos valientes, gobiernos responsables y el apoyo de una activa comunidad internacional. Latinoamérica debe y puede seguir siendo una zona de paz.
Los ataques a la religión han tenido un efecto bumerán. La valentía de sacerdotes y obispos ha generado admiración por la Iglesia. Un avivamiento inesperado e indetenible que clama por la solidaridad audible de más países democráticos y en especial de la voz del Vaticano.
El reto de la Celac ahora es convertirse en un organismo hemisférico serio, con principios y valores que estén por encima de las ideologías de turno y que abra paso a una mayor integración con integridad.