Exembajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y exmiembro del Cuerpo de Paz de Noruega (FK). Fue destituido como embajador ante la OEA en 2022, después de haber denunciado los crímenes cometidos por la dictadura de Nicaragua. Fue desnacionalizado y actualmente vive en el exilio.
El fin de semana pasado triunfó la democracia, el voto libre y la alternancia de poder. En Colombia el pueblo todavía quita y pone gobernantes. Castiga y premia. Un ejercicio extraordinario que nunca se puede dar por sentado.
Argentina tiene que abrir los ojos y verse en el doloroso espejo de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Los regímenes radicales de izquierda solo traen miseria, represión y exilio. Se sabe cómo comienzan, pero no como terminan.
Los triunfos de la democracia en Paraguay, Ecuador y muy pronto en Argentina, demuestran que Latinoamérica quiere vivir en libertad, seguridad y prosperidad. Esa es la batalla.
Hoy más que nunca se necesitan líderes honestos que defiendan la verdad y la justicia. La paz y la seguridad. Que se paren firmes ante los terroristas y que digan con voz fuerte y clara: Dios bendiga al pueblo de Israel.
El exguerrillero que gobierna Nicaragua comenzó igualito que el presidente de Colombia. Con discursos de odio y marchas prepago. Con plantones en los medios y luego con incendios y muerte. Colombia se merece algo mejor. Mucho mejor.
La comunidad internacional le ha fallado a América Latina, priorizando el tema de Ucrania y olvidando a la región. Las dictaduras se normalizan y surgen otras nuevas. Ojalá y cuando reaccionen no sea demasiado tarde.