El dictador Daniel Ortega no asistirá a la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en Madrid, España, el 4 y 5 de noviembre. Andrés Allamand, secretario de la Secretaría General Iberoamericana (Segib), lo confirmó a medios españoles.
Hasta el momento, el régimen nicaragüense no ha brindado ninguna declaración pública al respecto y tampoco ha informado si alguno de sus cocancilleres, Valdrack Jaentschke o Denis Moncada, asistirá designado por el tirano ante la imposibilidad de la participación de la dictadora Rosario Murillo, sancionada por la Unión Europea desde 2019.
El 27 de octubre, el periódico La Vanguardia de España aseguró que durante un desayuno informativo organizado por Europa Press en Madrid, Andrés Allamand explicó que Nicaragua, Panamá y Colombia comunicaron que sus presidentes no viajarán a la capital española.
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Luego, el domingo 1 de noviembre, el medio El Debate destacó que en la cumbre se espera la presencia de 14 de los 22 jefes de Estado. Los ausentes serían los jefes de Estado de Brasil, Colombia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Panamá, Perú y Uruguay.

Del presidente paraguayo Yamandú Orsi se sabe que no asistirá porque al día siguiente de la Cumbre recibirá una visita del papa León XIV. En el caso de la mandataria peruana, Keiko Fujimori, se quedará en su país para atender la emergencia por el fenómeno climático de El Niño, que amenaza con fuertes lluvias en el país.
Según El Debate, los demás países podrían enviar como representantes a sus vicepresidentes o ministros de Exteriores. LA PRENSA ha escrito dos mensajes en las últimas semanas solicitando información sobre la asistencia de Ortega o el funcionario a quien designaría, pero no hemos obtenido respuesta.
España, solidaria con las víctimas del orteguismo
Las relaciones diplomáticas de España con la dictadura atraviesan desde este año un momento difícil, después que las autoridades nicaragüenses echaron al embajador con apenas 23 días en el cargo. Lo mismo hicieron con el número dos de la legación diplomática. La prensa española manejó entonces que los diplomáticos fueron acusados de injerencia en asuntos internos y el mismo argumento usaron para expulsar a otros cinco cooperantes.
Sin embargo, el ministro de Relaciones Exteriores de España, José Manuel Albares, se reunió en julio con Moncada, un acercamiento que provocó desconcierto e indignación entre exdiplomáticos de Nicaragua que vieron el encuentro como una «mala señal».

Durante años, España ha mantenido una posición crítica con los abusos de derechos humanos cometidos por la dictadura. En 2021 no reconoció los resultados de las votaciones marcadas por la represión que permitieron la prolongación en el poder de Ortega y Murillo.
Además, España ha nacionalizado a 214 nicaragüenses exiliados y expulsados por el régimen desde el 2023 hasta la fecha, según los datos de la organización española Civio, que realiza análisis periódicos del Boletín Oficial del Estado español (BOE).
Los últimos 46 nicaragüenses nacionalizados españoles fueron anunciados el 23 de octubre, según el listado publicado en el BOE. El anuncio surgió cuando voces desde el exilio nicaragüense habían pedido a España que no invitara al régimen de Ortega porque su participación sería una incongruencia dada la posición oficial de respaldo a las víctimas nicas de la represión.
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Para la politóloga y exiliada nicaragüense Alexa Zamora, siendo España un país crítico del régimen Ortega-Murillo no debió extender una invitación a la pareja dictatorial para la Cumbre Iberoamericana.
“Es como un reconocimiento o una validación tácita hacia ellos, permitirle seguir participando de manera normal en esta cumbre y en estas en eventos de esta naturaleza, porque además se contradice con la serie de acciones que se han empezado a llevar a cabo dentro del marco de la Organización de Estados Americanos (OEA), que a su vez está compuesta por varios países que participan en la Cumbre Iberoamericana”, dijo Zamora días antes de la nacionalización de los 46 nicaragüenses.
Esperan más presión hacia Ortega y Murillo
De asistir un delegado de la dictadura, la exguerrillera nicaragüense Dora María Téllez, nacionalizada española, afirmó también que espera que la cumbre “sirva para ejercer una presión intensa sobre el Ortega-Murillo, que ya arrancó con la sesión de la OEA”. Téllez se refiere al plazo de 60 días que los cancilleres del hemisferio establecieron el 2 de octubre a un grupo ministerial especial para buscar un diálogo con la pareja dictatorial, además de demandarle la libertad de los presos políticos y que se garanticen comicios.
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La presión internacional creció contra Nicaragua, luego de que Ortega anunció el fin de las elecciones en julio. Esto provocó una condena en la región y reavivó el tema en el seno de la OEA, bajo el liderazgo de Estados Unidos y sus aliados.
A pesar de la crítica internacional, el régimen ha seguido enviando a su canciller Jaentschke a actividades internacionales, incluso cuando ha sido señalado por el grupo de expertos internacionales como una pieza clave de la represión internacional orquestada contra los opositores. Por eso, Téllez dijo que no le extrañaría que apareciera algún delegado porque los Ortega-Murillo son «caraduras».
El periodista nicaragüense Israel González Espinoza, exiliado en España, dijo que el gobierno español “debería poder recuperar un papel más proactivo diplomáticamente hablando respecto a la crisis nicaragüense” e intentar “avanzar hacia una agenda democratizadora en Nicaragua”.
Dictador ausente en Nicaragua y en el exterior
Nicaragua no asistió a la XXIX Cumbre Iberoamericana celebrada en Cuenca, Ecuador, en noviembre de 2024, y la historia parece volver a repetirse en 2026.
Aunque esto no sorprende a nadie en el país. A sus 81 años suele ausentarse durante largos períodos. En cambio, Murillo es «copresidente» y ejerce la vocería del Estado. Cada mediodía, en una llamada a medios oficialistas, la dirigente hace propaganda de las obras estatales y se despide casi siempre mandando saludos del «comandante».