El triunfo del actual dictador Daniel Ortega Saavedra ocurrió, irónicamente, durante las últimas elecciones democráticas celebradas en Nicaragua. Su victoria y retorno al poder no fueron casuales.
La firma del pacto entre Arnoldo Alemán y Daniel Ortega en 1999 trazó la ruta para el triunfo del dictador. La alianza incluyó reformas electorales que beneficiaron al candidato sandinista. Alemán debía mantener al Partido Liberal Constitucionalista (PLC) alejado de cualquier unión con la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), encabezada por Eduardo Montealegre.
En abril de 2006, José Rizo fue designado candidato presidencial del PLC. Por entonces, el respaldo del sector empresarial se dividía entre Rizo y Montealegre.
En mayo, con la lista oficial de los candidatos las encuestas ponían a la cabeza al FSLN con 28.4%, la ALN-PC 26.5%, el PLC 17.1% y el MRS 14.8%. Los liberales no representaban obstáculos para el dictador Daniel Ortega, pero Herty Lewites sí resultaba un rival incómodo.
Lewites murió en plena campaña electoral el 2 de julio de 2006, a solo cuatro meses de las elecciones presidenciales. Su fallecimiento ocurrió en circunstancias muy turbias.
Tras su muerte, una encuesta de CID-Gallup realizada del 16 al 19 de agosto de 2006 colocó a Daniel Ortega a la cabeza con el 29 % de la intención de voto. Eduardo Montealegre, de la ALN, registró el 23 %, a más de cinco puntos de distancia, mientras que el 19 % de los electores aún no decidía su apoyo.
Ortega encabezó la fórmula del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Eduardo Montealegre representó a la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) y José Rizo Castellón compitió por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC).
Tras la muerte de Herty Lewites, Edmundo Jarquín asumió la candidatura del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y Edén Pastora de Alternativa por el Cambio.
Los resultados oficiales dieron la victoria al candidato sandinista con el 38 % de los votos válidos. Montealegre obtuvo el 29 % y Rizo el 27 %. Jarquín ocupó el cuarto lugar con el 6 %, mientras Pastora consiguió menos del 1 %.
La legislación electoral resolvió la contienda en primera vuelta. Para ganar bastaba el 35 % de los votos válidos y superar por cinco puntos porcentuales al segundo lugar. Ortega cumplió ambos requisitos.
Ortega triunfó esa vez con un porcentaje de votos igual o menor a los que había obtenido en las tres elecciones anteriores que fue derrotado.
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Ortega asumió la Presidencia el 10 de enero de 2007. Su retorno cerró el ciclo abierto con la derrota sandinista de 1990 e inició otro de profundas consecuencias para el país.
Esas serían las últimas elecciones democráticas de Nicaragua. Una vez en el poder, Ortega emprendió el desmantelamiento del sistema electoral hasta despojar a los nicaragüenses de la posibilidad de elegir libremente a sus autoridades. Se aseguró el control absoluto de las instituciones electorales y convirtió los comicios en procesos de “dados cargados”, diseñados para garantizar su permanencia en el poder.














