Todd Bensman, exasesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump, sugirió imputar a altos cargos del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo si la pareja dictatorial no rompe relaciones con Irán, bajo ataque de Estados Unidos e Israel desde finales de febrero. Bensman publicó este jueves un informe en la Fundación Heritage, en que fue explícito desde el título: “Es hora de poner fin a la larga relación entre Irán y Nicaragua”.
Bensman se desempeña como investigador principal del Centro de Seguridad Fronteriza e Inmigración de la Fundación Heritage, un influyente centro de pensamiento conservador de Estados Unidos que, según su página electrónica, fue creado en 1973. La organización tiene su sede en Washington D. C. y una de sus misiones es la formulación y promoción de “políticas públicas conservadoras basadas en los principios de la libre empresa, un gobierno limitado, la libertad individual, los valores tradicionales estadounidenses y una defensa nacional sólida”.
“EE. UU. debería utilizar su considerable influencia para convencer a (Daniel) Ortega de que rompa sus vínculos con Irán y revierta la consolidación del poder de su régimen corrupto y antiamericano”, destaca el informe, en el que además, Bensman sostiene que hasta que la dictadura de Nicaragua cumpla con las disposiciones, la administración Trump debería hacerle saber a la pareja dictatorial que Estados Unidos “trabajará para imputar a altos cargos del régimen nicaragüense por delitos de apoyo material al terrorismo”.
El régimen de Ortega no solo es aliado internacional de los ayatolás en Irán, sino que se han descrito como una revolución gemela, debido a que tanto los iraníes como los sandinistas ascendieron al poder en 1979. En realidad, las dictaduras de Irán y Nicaragua tienen patrones comunes en los abusos de derechos humanos, terror de Estado e impunidad.
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Irán, Rusia y China: las alianzas de los Ortega y Murillo
El señalamiento de Bensman sobre las relaciones de Ortega con Irán ocurre cuando Washington mantiene bajo observación los lazos de Ortega con potencias enemigas de Estados Unidas como China y Rusia.
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El informe de Bensman se conoce una semana después de la trigésima primera reunión de cancilleres en la Organización de Estados Americanos (OEA), que aprobaron una resolución en la que exigieron elecciones libres en Nicaragua, demandaron la libertad de los presos políticos, revertir las reformas constitucionales de 2025 y 2026, mientras crearon un Grupo Ministerial de Seguimiento para buscar un diálogo con el régimen, fijando un plazo de 60 días para la presentación de un informe evaluando la respuesta de Managua y con la posibilidad de tomar medidas en contra de la dictadura.
La resolución de la OEA establece textualmente urgir a las autoridades de Nicaragua: «Interrumpir actividades que se desarrollan con apoyo internacional en materia de seguridad, suministro de tecnología y de intercambio de información que faciliten la vigilancia, la represión interna o violaciones de derechos humanos, y no permitir la presencia de personal asociado con actividades ilícitas en este contexto que impacten los derechos humanos y la estabilidad».
Un párrafo que cuestiona las relaciones internacionales de Ortega que, en el caso de Rusia, se han expresado en apoyo a la represión y un fortalecimiento de los vínculos comerciales con China desde 2021, cuando restablecieron las relaciones diplomáticas entre Managua y Pekín. La cercanía ha permitido que el régimen haya entregado ya 8.5 % del territorio en concesiones mineras a empresas chinas desconocidas, pero también la realización de inversiones como el Aeropuerto Punta Huete, bajo observación también de las autoridades estadounidenses desde hace meses.
Señalan vínculos de Nicaragua con Hezbolá
El investigador estadounidense subrayó que Nicaragua es el “último bastión de Irán en América Latina” y que “podría haberse convertido en el último reducto de la región donde Hezbolá, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y la Fuerza Quds (brazo paramilitar iraní) pueden operar con relativa libertad”. Al respecto, en junio, el Gobierno de Costa Rica denunció con preocupación la presencia de Hezbolá y Hamás en territorio nicaragüense.
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Los vínculos entre Nicaragua e Irán comenzaron en 1979, después del triunfo revolucionario y con la llegada del primer régimen sandinista al poder. En los años noventa la relación se enfrió tras el cambio de gobierno en Nicaragua.

Una vez que Daniel Ortega volvió al poder en 2007, el vínculo se reactivó con fuerza, a tal punto que el entonces presidente iraní Mahmud Ahmadineyad visitó Managua para firmar un acuerdo amplio de cooperación económica, industrial, energética y agrícola. Luego volvió en 2012 para la toma de posesión presidencial. En ese entonces surgió la frase de “revoluciones gemelas” por parte de Ortega para referirse a ambos regímenes.
Además, en junio de 2023, el entonces presidente iraní Ebrahim Raisi llegó a Managua acompañado de una comitiva de alto nivel para reunirse con Daniel Ortega y Rosario Murillo, con el objetivo de afianzar los lazos binacionales.
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En febrero de este año, durante la celebración del 47 aniversario de la Revolución Islámica de Irán, que se llevó a cabo en Managua, el hijo de la pareja de dictadores, Laureano Ortega Murillo, recordó que Nicaragua e Irán son «revoluciones hermanas».

En julio, la dictadura envió al cocanciller de Nicaragua, Valdrack Jaentschke, a la alcaldesa de Managua, Reyna Rueda, y a otros funcionarios estatales a los funerales en Irán del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, eliminado junto con otros altos cargos iraníes en el primer día de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán.
Citan reportajes de Expediente Público
El informe de la Fundación Heritage cita reportajes periodísticos, publicados por Expediente Público en LA PRENSA, sobre cómo “Nicaragua se perfila como el principal punto de apoyo de Irán en el hemisferio occidental”. Los reportes a los que se refiere el documento son: “Conexión Irán-Nicaragua: los ayatolás en América Latina” e “Irán en Nicaragua: base estratégica en América Latina”, publicados el 28 y 29 de mayo de este año, respectivamente.
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En el documento se recomienda a la administración Trump “exigir al régimen” romper las relaciones diplomáticas con Irán, cerrar la embajada iraní en Managua, poner fin a la exención de visado para los iraníes que viajen hacia y desde Nicaragua, y expulsar a todos los ciudadanos iraníes vinculados a los organismos de su Gobierno.
Entre otras medidas, se sugiere también imponer restricciones comerciales o sanciones, suspender las exportaciones de petróleo de Estados Unidos a Nicaragua, organizar la exclusión de Nicaragua del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (CAFTA-DR) y restringir el flujo de remesas hacia Nicaragua.
Para el opositor nicaragüense Juan Sebastián Chamorro es importante destacar que estas recomendaciones vienen de “una de las fundaciones conservadoras con más peso dentro de las políticas de la Administración Trump” y una de las fuentes más escuchadas.
“Está diciendo este reporte que deberían de ponerle más atención a Ortega y Murillo. Que después de la Guerra en Irán Nicaragua ha quedado como el único aliado regional”, subraya Chamorro.