El subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, calificó al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo como una “dictadura brutal” y afirmó que al negar el plácet a la embajadora designada de Estados Unidos, Natasha Franceschi, demuestra que no tienen voluntad de establecer un diálogo serio con Washington.
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Segura hizo sus declaraciones este viernes 2 de octubre, posterior a la reunión extraordinaria de cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA), en la que los países participantes acordaron crear un grupo de negociación para buscar un “diálogo rápido y directo con las autoridades” nicaragüenses.
La OEA informó que representantes de países activos de la organización se declararon “profundamente preocupados” por “el continuo desmantelamiento de la democracia representativa en Nicaragua”. El grupo negociador tendrá 30 días para organizarse y un plazo de hasta 60 días para presentar sus conclusiones.
Segura: “Es una dictadura brutal”
En la conferencia de prensa el funcionario indicó que Estados Unidos estaba dispuesto a incorporarse al grupo de negociación impulsado por la OEA para conocer qué ocurre dentro del país.
“Estados Unidos, obviamente, son miembros de la coalición unánime de los países que han votado por viajar a Nicaragua para ver qué es lo que está sucediendo sobre el terreno, informar sobre el terreno y entonces poder regresar y trabajar en una coalición de nuevo, ojalá de forma unánime”, afirmó.
Segura agregó que Estados Unidos busca que los países del hemisferio puedan actuar de manera coordinada frente a las denuncias sobre la situación política y de derechos humanos en Nicaragua.
“Permítame reiterar esto: esto es una dictadura brutal que está robando, que está mintiendo, que está asesinando y nosotros queremos asegurarnos de que no haya un Estado entre los países de la OEA en el que esta dictadura pueda pasar desapercibida”, declaró.
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Segura calificó la resolución adoptada por la OEA como un ejemplo de lo que, a su juicio, puede conseguir la coordinación entre los países del hemisferio: “Estoy muy orgulloso de lo que sucedió el día de hoy. Este es un excelente ejemplo de lo que esta política puede conseguir”, sostuvo.
El rechazo a Natasha Franceschi
El funcionario se refirió a la negativa del régimen de Ortega y Murillo a conceder el beneplácito a Natasha Franceschi, quien había sido nominada por el presidente Donald Trump para ocupar la embajada de Estados Unidos en Managua.
El Senado estadounidense confirmó a Franceschi el 30 de septiembre. Un día después, Managua rechazó su designación, según denunció el subsecretario de Estado Christopher Landau durante la reunión de la OEA. Estados Unidos no tiene embajador en Nicaragua desde 2023.
Segura sostuvo que Washington había utilizado la nominación de Franceschi para enviar una señal de disposición al diálogo “queríamos un diálogo…estructural, real», e hizo énfasis en que Franceschi es una diplomática de carrera y no una designación política.
“Lo que el presidente (Donald Trump) hizo es nominar un embajador de carrera del Departamento de Estado, no político, no partidista, y todavía rechazaron”, cuestionó.
Para Segura, esa decisión constituye una señal de que el régimen no está interesado en ningún diálogo: “Eso muestra que el gobierno de Nicaragua hoy en día no quiere dialogar. Y quiero repetir eso: ellos no quieren dialogar”, insistió.
«Diferencias estructurales» entre Nicaragua y Venezuela
Sobre las posibles acciones de Estados Unidos después del rechazo al plácet de Franceschi, Segura no los mencionó específicamente, solo reconoció que existen pocos antecedentes de gobiernos que hayan negado el beneplácito a un embajador estadounidense.
“Cuando (la dictadura de Nicaragua) viene a hablar del futuro del país y nosotros vemos las acciones, no son solo los Estados Unidos, son más de 20 países juntos exclamando y haciendo un mensaje directo de que esto tiene que cambiar”, sostuvo.
Sobre este tema agregó que se debe esperar mayor presión: “Ellos rechazaron a un diplomático que tiene el apoyo bipartidista…Creo que es momento para ejercer la presión y no es nada más de parte de los Estados Unidos, desde cada uno de los países del hemisferio, para aumentar la presión”, manifestó.
En la conferencia de prensa, medios de comunicación consultaron al subsecretario adjunto sobre si debe esperarse que Estados Unidos actúe en Nicaragua como lo hace en Venezuela, donde la administración de Donald Trump aún trabaja junto a la presidenta Delcy Rodríguez.
Al respecto el funcionario respondió que existen diferencias entre ambos países y que la política estadounidense hacia Venezuela se basa en un plan de tres pasos: «estabilizar, crear una reconciliación política y ayudar a la transición”, explicó y añadió que existen “diferencias estructurales” entre las situaciones de Nicaragua y Venezuela.
La OEA apuesta por el diálogo
La reunión extraordinaria de este viernes concluyó con la creación de un grupo voluntario de países que buscará establecer un diálogo directo con las autoridades nicaragüenses.
La resolución fue presentada por Estados Unidos, Colombia y Perú, y contó con el copatrocinio de Costa Rica, Argentina, Bolivia, Paraguay y República Dominicana; este último anunció incluso el retiro de su embajada. El mecanismo tendrá un plazo de 60 días para presentar sus conclusiones a los cancilleres.
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Los países participantes también señalaron que las decisiones adoptadas por Nicaragua tienen potencial para poner en riesgo la paz y la seguridad regional. Nicaragua abandonó formalmente la OEA en noviembre de 2023, pero los Estados participantes recordaron que esa salida no la exime de sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos.