Los cancilleres del hemisferio aprobaron por “unanimidad” una resolución en la Organización de los Estados Americanos (OEA) este 2 de octubre en la que urge al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo “revocar” las reformas constitucionales de 2025 y 2026. Los ministros de Relaciones Exteriores también buscarán “un diálogo rápido y directo” con la dictadura, que incluya una visita a Nicaragua.
Con esta resolución, la OEA eleva la presión y exige a Ortega y Murillo desmantelar el Estado totalitario que han instaurado durante más de 19 años en el poder a punta del desmantelamiento de las instituciones democráticas, fraudes electorales y represión. Si no aceptan la visita de los cancilleres, podrían venir consecuencias más serias, según un exdiplomático.
En una nota de prensa, el secretario general de la OEA, Albert R. Ramdin, destacó que la “resolución adoptada hoy establece las medidas inmediatas, concretas y verificables que deben tomar las autoridades nicaragüenses”. Entre ellas, liberar a los presos políticos, revelar el paradero de los que están en desaparición forzada, restitución de la nacionalidad a los afectados, el restablecimiento del espacio cívico y de las libertades fundamentales, entre otras.
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“Restablecer la independencia de las instituciones estatales, la separación de poderes, el pluralismo político incluyendo mediante la revocación de aquellas disposiciones constitucionales y legales aprobadas, especialmente en 2025 y 2026, que subviertan la independencia de las instituciones estatales, la separación de poderes, el pluralismo político o los derechos protegidos internacionalmente, y la toma de medidas concretas para restaurar esas garantías”, urge el documento en el inciso “e” del punto 1.
Los pasos hacia la perpetuidad en el poder
Ortega regresó al poder en enero de 2007 gracias a un pacto con el caudillo liberal Arnoldo Alemán que le permitió evadir la segunda vuelta electoral y ganar con el 38 por ciento de los votos; a partir de entoncees se ha mantenido en el poder mediante presión y fraudes electorales y ha venido construyendo un régimen dinástico.
Su esposa, Rosario Murillo se convirtió en su vicepresidenta en 2017 tras unas elecciones sin oposición y con abstención históricamente alta, estratagema que los dictadores repitieron en 2021, con el agravante de haber encarcelado a los siete precandidatos presidenciales de la oposición.
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En 2025, mediante una reforma constitucional, Murillo fue elevada al rango de “copresidenta” y ahora busca la perpetuidad junto a Ortega con otro ajuste a la Constitución que extendería su período hasta 2036. Y desde ya Ortega de 80 años y Murillo de 75, han perfilado a uno de sus hijos, Laureano Ortega Murillo, como su eventual sucesor, quien es el único interlocutor entre el régimen y sus principales aliados, las dictaduras de China, Rusia e Irán.
Buscarán diálogo con el régimen
El documento aprobado este viernes establece un Grupo Ministerial de Seguimiento sobre Nicaragua, que debe iniciar labores “dentro del plazo de 30 días” a partir de la aprobación de la resolución. El objetivo es “buscar un diálogo rápido y directo con las autoridades nicaragüenses, procurando realizar una visita a Nicaragua, en lo posible encabezada por ministros de Relaciones Exteriores”.

Este diálogo también incluiría a la oposición política, actualmente desterrada, y sectores sociales, religiosos y empresariales de Nicaragua. El Grupo Ministerial debe elaborar y entregar recomendaciones para consideración de la Reunión de Consulta en el plazo de hasta 60 días posteriores a la aprobación de la resolución.
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La resolución dispone mantener abierta la Trigésima Primera Reunión de Consulta y autorizar a su presidente, a cargo de Paraguay, a reconvocarla dentro del plazo de 90 días a partir de la convocatoria de la primera reunión del Grupo Ministerial, o antes, según lo requieran las circunstancias.
Brasil fracasó en imponer su postura
Pese al intento del izquierdista gobierno de Brasil y las posturas de los también gobiernos izquierdistas México y Uruguay de no tratar la situación de Nicaragua como un asunto de “amenaza” regional, en la resolución reiteran que muchos “actos, prácticas y políticas” del régimen Ortega-Murillo “ya han tenido impactos negativos en países del hemisferio y tienen el potencial de poner en peligro la paz y la seguridad de nuestra región”.

El doctor en Derecho, Guillermo Belt, exasesor de la Secretaría General de la OEA, cataloga como un “fracaso” la pretensión de Brasil. Valora como “positivo” que a pesar de la oposición del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y la postura de Claudia Sheinbaum, de México, dos países muy influyentes, “se aprobó en definitiva una versión que mantiene esa posibilidad de que se declare que el actual régimen en Nicaragua es una amenaza a la seguridad”.
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Respecto a la urgencia de la OEA hacia el régimen para que “revoque” las reformas constitucionales de 2025 y 2026, Belt sostiene que eso refleja “una posición política muy clara” que ha adoptado el gobierno de Estados Unidos desde el comienzo de la administración de Donald Trump con respecto a la codictadora Rosario Murillo, “que ha sido de un total rechazo”. Añade que para la esposa de Ortega “es un golpe político muy severo”.
¿Qué pasa si rechazan el ingreso de cancilleres como en agosto de 2018?
Sobre el planteamiento de los cancilleres de que el Grupo Ministerial visite Nicaragua, el exfuncionario de la OEA desde ya ve que la dictadura se podría negar, tal como lo hizo ayer al no otorgar el plácet a la recién nombrada embajadora de Estados Unidos para Nicaragua, Natasha Franceschi o el rechazo y posterior prohibición de la entrada al país del llamado Grupo de trabajo, integrado por EEUU, Canadá, México, Colombia, Chile, Perú, Brasil y Argentina aprobado por el mismo organismo en agosto de 2018, cuando la dictadura acababa de aplastar violentamente las protestas cívicas que exigían la renuncia de Ortega. La represión del régimen causó más de 350 muertos y más de mil presos políticos

La negativa de Ortega y Murillo a Franceschi se conoció este mismo viernes en la reunión de cancilleres en la OEA, de la voz del propio viceministro de Relaciones Exteriores de EE. UU., Christopher Landau.
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“No es buen augurio enterarnos hoy que Nicaragua le había negado el plácet a la embajadora de Estados Unidos”, dice Belt. Agrega que “está por verse si la dictadura acepta una visita de ministros de Relaciones Exteriores”.
De no aceptar, Belt cree que Estados Unidos, principal promotor de la reunión de cancilleres junto a otros países, “se va a sentir en libertad de actuar en la forma que considere necesaria para salvaguardar sus intereses de seguridad nacional” en Nicaragua.