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El Gobierno de Estados Unidos dispone de un expediente con información suficiente para sancionar al cocanciller nicaragüense Valdrack Jaentschke, pero hasta ahora no ha dado el paso, según una fuente vinculada al Gobierno estadounidense consultada para este reportaje.
De acuerdo con esa fuente, la información está en manos de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), del Departamento del Tesoro, y del Departamento de Estado desde la Administración de Joe Biden, que concluyó en enero de 2025 sin designar a Jaentschke.
La Administración de Donald Trump también tendría a su alcance ese expediente, que documenta las violaciones a derechos humanos atribuidas a Jaentschke, pero tampoco ha decidido usarlo, añadió la fuente.
Según su análisis, lo que frena la designación es el cargo que Jaentschke ocupa hoy en Nicaragua.
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«Al ser Valdrack Jaentschke un cocanciller de Nicaragua, existe el escenario de que el Departamento de Estado de Estados Unidos haya decidido no actuar para mantener ese canal de comunicación con el régimen», apuntó la fuente.

Lo que dice el expediente
La fuente explicó que, con la información reunida, bastaría una decisión política de la Administración Trump para sancionar a Jaentschke, tanto por su condición de funcionario del régimen como por las violaciones a derechos humanos que, según el expediente, respaldó y ejecutó.
Lo primero ni siquiera requiere pruebas adicionales. La Orden Ejecutiva 13851 permite sancionar a cualquier persona que haya sido funcionaria del Gobierno de Nicaragua desde 2007, y con ese criterio el Tesoro designó en febrero a la ministra del Trabajo.
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El expediente lo señala por tres tipos de conducta. La primera es la persecución de organizaciones no gubernamentales. La segunda, la coordinación de operaciones de inteligencia contra opositores dentro y fuera de Nicaragua. La tercera, su trabajo diplomático para defender la versión del régimen en foros internacionales y restar peso a las sanciones.
Señalado por la ONU, pero no por Washington
Para el politólogo Orlando J. Pérez, profesor de la Universidad del Norte de Texas en Dallas, la clave está en comparar su caso con lo que la Administración Trump sí ha hecho contra otros funcionarios del régimen.
En febrero pasado, el Departamento del Tesoro sancionó a cinco funcionarios nicaragüenses, entre ellos el jefe de la Dirección de Inteligencia y Contrainteligencia Militar del Ejército, mayor general Leonel José Gutiérrez López, vinculado con estructuras de represión y vigilancia de opositores.
Ese mismo año, el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua de la ONU (GHREN) señaló a Jaentschke como parte del grupo de alto nivel, junto a Gutiérrez López, que desempeña «un papel importante en la dirección de la estrategia de represión transnacional» y en «la coordinación de las actividades de inteligencia”.
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Según el GHREN, Jaentschke usó sus cargos diplomáticos en Centroamérica «para captar colaboradores, monitorear la diáspora, mapear redes de oposición», como informó Confidencial.
Aun así, no fue incluido entre los funcionarios sancionados por Washington.
El cargo no es un escudo
Pérez recordó que «el cargo, por sí solo, no protege». En 2019 el Tesoro sancionó al entonces canciller venezolano Jorge Arreaza, que ocupaba un puesto equivalente.
A su juicio, la diferencia es que la Administración Trump no ha querido, por ahora, cerrar el canal de comunicación con Nicaragua. «Lo que se preserva es la cancillería como vía de comunicación con Managua», afirmó.
El académico sostuvo que una sanción tampoco impediría el diálogo, y puso como ejemplo a Delcy Rodríguez. El Tesoro la sancionó el 25 de septiembre de 2018 como parte del círculo cercano de Nicolás Maduro, y aun así Washington mantuvo contacto con ella.
El caso fue más lejos. Tras la captura de Maduro en enero de 2026, la Administración Trump pasó a trabajar con Rodríguez como presidenta interina y a comienzos de abril le levantó las sanciones.
De la Seguridad del Estado a la diplomacia
Parte del expediente, al que se tuvo acceso para este reportaje, reconstruye la trayectoria de Valdrack Ludwing Jaentschke Whitaker, de 67 años, nacido en Corn Island, en el Caribe Sur de Nicaragua. Hasta 2021 había ocupado 22 cargos diplomáticos y representaciones ante organismos multilaterales, según un perfil publicado por Confidencial.
Estudió Sociología en la Universidad Centroamericana (UCA) y obtuvo una maestría en Administración Pública y Asuntos Internacionales en la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, en 1994.
Según el expediente, su vínculo con el Frente Sandinista se remonta a los años ochenta, cuando trabajó en la Dirección General de Seguridad del Estado (DGSE), el aparato de inteligencia y contrainteligencia del sandinismo, un pasado que también ha documentado Confidencial.
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De administrar fondos de USAID a perseguir oenegés
Antes de entrar al gobierno de Ortega, Jaentschke administró fondos internacionales destinados a la sociedad civil. En 1999 asumió, junto con su entonces esposa, la dirección del Nicaraguan for Development Center (NDC), una organización que canalizaba fondos de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) con un presupuesto de ocho millones de dólares, según reveló Confidencial en 2022.
Tras el cierre del NDC, en 2003 pasó al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), donde trabajó en la formación de líderes en gobernabilidad y luego coordinó el área de la Costa Caribe, de acuerdo con el mismo medio.
Con el regreso del FSLN al poder en 2007, Ortega lo nombró secretario de Cooperación Externa del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Está casado con Anasha Campbell, funcionaria del Instituto Nicaragüense de Turismo.
Fuentes que pidieron el anonimato afirmaron que Jaentschke pasó de financiar organizaciones civiles a dirigir la estrategia contra ellas. A partir de 2007 hubo investigaciones y acusaciones contra el Centro de Investigaciones de la Comunicación (Cinco), el Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM) y la Coordinadora Civil, entre otras, como documentó Confidencial. La persecución contra las oenegés en Nicaragua ha sido registrada en informes de Naciones Unidas
José María Castán, representante en Nicaragua de la oenegé vasca Mundubat, lo señaló como responsable de esas acciones en un artículo publicado en la edición 320 de la revista Envío, de la UCA, universidad hoy confiscada por el régimen.
Exguerrilleros y exfuncionarios de la Cancillería de los años ochenta entrevistados confirmaron su pasado en labores de espionaje e infiltración. Según esas fuentes, en la DGSE trabajó de cerca con Lenín Cerna, coronel en retiro y exdirector de ese organismo, un vínculo que, a su juicio, explica la confianza de Ortega en Jaentschke.

2018 y la represión
Durante las protestas de 2018, fuentes citadas en el expediente ubican a Jaentschke dirigiendo, junto con Fidel Moreno, secretario general de la Alcaldía de Managua, a militantes sandinistas que agredieron a dirigentes de la sociedad civil. Esta acusación no ha podido ser verificada de forma independiente
Ante la Organización de Estados Americanos y Naciones Unidas, Jaentschke defendió la respuesta del régimen a las protestas. En una entrevista con Los Angeles Times publicada el 26 de septiembre de 2018, dijo que la Policía de Nicaragua era «muy tranquila y caminaba en las calles sin mucho armamento» y que debía «ajustarse a los embates del crimen organizado que han mostrado estas protestas».
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El GHREN sostiene además que las estructuras diplomáticas y consulares del régimen «han sido instrumentalizadas para rastrear, monitorear e intimidar a nicaragüenses en el exilio». Fuentes consultadas para el expediente lo ubican coordinando la vigilancia de exiliados desde la Embajada de Nicaragua en San José.
De nuevo en Nueva York
En su informe más reciente, divulgado a mediados de septiembre, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió que Nicaragua vive un «desmantelamiento casi total de la democracia», con una captura casi completa de las instituciones y una represión que se ha extendido fuera del país.
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Pese a los señalamientos, conocidos por las autoridades estadounidenses, Jaentschke sigue entrando a Estados Unidos. Esta semana encabeza la delegación nicaragüense en la Asamblea General.
Murillo anunció el 18 de septiembre que Jaentschke viajaría a Nueva York el día 20. «Vamos a estar pendientes de su agenda, de sus reuniones, representándonos a todos», dijo. Agregó que la delegación tiene un «programa amplio de encuentros y reuniones con representantes de Estado, gobiernos y organismos».
Como jefe de delegación ante Naciones Unidas, su ingreso está amparado por el Acuerdo de Sede de 1947, que obliga a Washington a permitir el tránsito de los representantes de los Estados miembros. Una sanción de la OFAC congelaría sus bienes en Estados Unidos, pero no le impediría necesariamente asistir a la ONU, como ocurrió con Arreaza tras ser sancionado.