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La aparente cordialidad del propagandista y diputado sandinista Adolfo Pastrán con el obispo emérito Abelardo Mata en una entrevista realizada, —más de 40 días después de que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo secuestró al religioso— formó parte de «un show preparado» por el régimen, advirtieron dos sacerdotes nicaragüenses radicados en Estados Unidos.
El padre Edwin Román, vicario de la iglesia Santa Agatha en Miami, afirmó desde el exilio que se trata de propaganda con que los Ortega Murillo buscan contrarrestar la presión externa. Un guion que él describe a la perfección desde la memoria.
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«Quienes siguen la realidad nicaragüense (mandatarios de otras naciones, defensores de derechos humanos, periodistas y gente en el exilio) reconocemos todos los show de propagandas. Después de detener, secuestrar, encarcelar… ¡aparecen los comunicados de «que todo está normal, buen trato», queriendo contrarrestar la presión externa!», explicó Román.

La Policía del régimen secuestró a Mata el 29 de junio, un día después que ofició una misa en el departamento de Estelí. En el oficio religioso, el obispo emérito hizo una oración por la Iglesia perseguida de Nicaragua y por monseñor Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa y encargado apostólico de la diócesis de Estelí, al norte del país. Es la misma que Mata lideró durante 31 años (1990-2021).
El 4 de julio, el Ministerio del Interior anunció el retorno del obispo Mata a su casa en Nindirí, después de concluir una supuesta investigación sobre el origen de sus propiedades y vínculos familiares que «no corresponden con su condición sacerdotal».
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El guion oficialista se repite con obispo Mata
«No es cordialidad haberlo detenido o secuestrarlo de forma arbitraria, lanzar acusaciones infundadas, sembrar dudas sobre su honestidad, emitir un comunicado de buen trato a pocas horas de la presión de EE. UU.», reiteró Román, un sacerdote que acogió a las víctimas de la represión en Masaya durante 2018 y fue objeto de persecución hasta su exilio en agosto de 2021.
El sacerdote nicaragüense sostuvo que Ortega y Murillo ven a la Iglesia como su enemiga, en tanto es un espacio para congregar a personas, luego de que las autoridades desmantelaron a partidos de la oposición, medios independientes, organismos no gubernamentales, sindicatos independientes y universidades.
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«El régimen percibe (a la Iglesia) como una amenaza. Mientras exista una voz religiosa independiente que recuerde los principios de dignidad humana, justicia y libertad, la persecución continuará hasta que se le ponga un alto para siempre a la dictadura», sostuvo Román.
La realidad de la persecución religiosa y el Obispo Mata
El sacerdote Nils de Jesús Hernández, conocido popularmente como el «padre vandálico» e identificado con la población nicaragüense víctima de la represión, denunció la persecución religiosa en Nicaragua y expresó su solidaridad con el obispo Mata.
«Detrás de esa imagen (de cordialidad en la entrevista) existe una realidad mucho más profunda: la misma dictadura que hoy permite mostrar públicamente al obispo es la que lo ha sometido a vigilancia, asedio, cuestionamientos y persecución», dijo Hernández.
«Lo que vive monseñor Mata es profundamente doloroso. Un obispo no debería vivir bajo asedio, vigilancia o sospecha permanente», lamentó.

El sacerdote insistió en que la población no debe dejarse llevar por las apariencias y ratificó que la cordialidad del entrevistador con el obispo Mata «no borra el asedio, la persecución ni la desconfianza que se ha ejercido contra el obispo y la Iglesia».
Para Hernández, el objetivo del régimen es proyectar hacia adentro y afuera una supuesta imagen de normalidad como si en Nicaragua existiera libertad religiosa. Ellos buscan presentar una relación cordial entre las autoridades y la Iglesia. El otro objetivo del Ejecutivo podría ser intentar controlar el relato, pero la realidad que viven los sacerdotes, obispos y comunidades católicas «habla por sí misma», según sus palabras.
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«Cuando un régimen considera incómoda la voz de la Iglesia, especialmente cuando esta defiende la dignidad humana, la verdad, la justicia y la libertad, comienza a verla como una amenaza. La persecución religiosa en Nicaragua no es un hecho aislado. Forma parte de un ambiente en el que se ha intentado silenciar a quienes levantan la voz ante el sufrimiento del pueblo», reflexionó el «padre vandálico».
Junto al obispo emérito Mata, las autoridades detuvieron en junio al sacerdote Francisco Morales, párroco de la iglesia Cruz del Calvario en Estelí, y al diácono Wilfred Arauz Rodríguez. Esta serie de secuestros surgieron tras la oración del obispo Mata por la Iglesia perseguida, que fue reportada a la dictadura según se publicó en su momento.
Más dudas sobre versión oficialista del Obispo Mata
La investigadora Martha Patricia Molina criticó la «supuesta prueba de vida» de la dictadura con el obispo Mata. Le deja muchas dudas. «No somos tontos», comentó en una publicación en Facebook.

Las investigaciones de Molina, desde 2019 hasta el presente, han documentado el tenaz asedio del régimen a la Iglesia católica. Ha prohibido 28,904 procesiones y 315 religiosos se encuentran en el exilio, producto de la persecución. Cuatro de ellos son obispos. Al menos 44 propiedades han sido confiscadas. Murillo, a la cabeza del régimen, ha insultado a los sacerdotes y los ha llamado públicamente «servidores de Satanás».