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La historiadora y excomandante guerrillera Dora María Téllez lanzó una fuerte crítica este jueves 6 de agosto en San José, Costa Rica, a los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA). Afirmó que los pronunciamientos contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo deben traducirse en medidas concretas, de lo contrario, «si no hay actuación, el mensaje que se lanza es un mensaje de impunidad».
Téllez, en una conferencia denominada «Nicaragua: dictadura, resistencia y transición a la democracia«, organizada por la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), sostuvo que el régimen de Ortega y Murillo consolidó una dictadura mediante el desmantelamiento gradual de las instituciones democráticas, el fraude electoral, la represión contra la oposición y reformas constitucionales que concentraron el poder en la copresidencia.
“La dictadura de los Ortega Murillo. Y este es siempre el gran asunto que está de por medio. Si el continente no actúa, el continente manda un mensaje. Si los países de América Latina no actúan y solamente sacan comunicados, muy buenos los comunicados, lo agradezco siempre, pero si no hay actuación, el mensaje que se lanza es un mensaje de impunidad, un mensaje para el establecimiento de nuevos regímenes autoritarios en una región que siempre ha tenido unas condiciones democráticas precarias”, afirmó la exguerrillera, en alusión a la reciente sesión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA).
La conferencia se realizó en la Universidad de Costa Rica (UCR). Como ejemplo de las consecuencias de esa impunidad en la región mencionó el caso del medio salvadoreño El Faro, cuyos periodistas debieron exiliarse.
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Dictadura construida gradualmente
La excomandante guerrillera afirmó que el actual régimen de Nicaragua no se instauró de manera inmediata, sino mediante un proceso gradual de concentración del poder.
“Daniel Ortega no llegó al poder de nuevo en el año 2006 proclamando una dictadura. Ni siquiera tomando medidas de una dictadura. Eso tomaría un tiempito. Las dictaduras, al final de cuentas, se construyen sobre la base del corrimiento de los límites cotidianos del poder político. El poder se expande todos los días en un proceso que pareciera incruento y que finalmente tiene resultados nefastos”, dijo.

Según Téllez, las primeras señales aparecieron en 2007 con actos de represión selectiva contra organizaciones feministas. “Comenzaron las señales de la represión selectiva. El Movimiento Autónomo de Mujeres fue allanado y ocho líderes feministas fueron llevadas a la Fiscalía para ser procesadas, acusadas de abortistas, de diabólicas, de peligrosas”, explicó.
A su juicio, el objetivo del régimen era enviar un mensaje al resto de la sociedad de que la represión estaba dirigida únicamente contra determinados sectores.
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“En la cobertura de la represión selectiva hay un mensaje para el resto de la sociedad: no es con ustedes, es con estos. No estamos tocando a nadie, es a ellas. No estamos agrediendo a otro, es solamente este grupo peligroso”, describió.
Fraudes electorales y cierre de espacios democráticos
Téllez también hizo un recorrido por los procesos electorales desde 2006, los cuales calificó como una sucesión de fraudes cada vez mayores.
Recordó que en 2008 fue cancelada la personalidad jurídica del entonces Movimiento Renovador Sandinista (MRS), hoy UNAMOS, para impedir su participación en las elecciones municipales.

Téllez dijo que acusaron de ultra radicales de izquierda y peligrosos al MRS «para cosechar aplausos de un segmento con el que ya el régimen comenzaba a estructurar alianzas”, expresó.
Añadió que las irregularidades se profundizaron en las elecciones de 2011 y 2016 hasta convertir el proceso electoral en una mera formalidad. “Cuando Ortega dice: no va a haber elecciones, los nicaragüenses sabemos que no ha habido elecciones desde el 2006 a la fecha, que lo que ha habido es un mamotreto electoral, un circo electoral. Una manera de disimular que se cumplía con un procedimiento que es inherente a las democracias liberales, pero no ha habido elecciones”.
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Recordó que los obispos católicos entregaron en 2014 una carta al régimen en la que planteaban diez problemas nacionales y pedían reformar el sistema electoral. “Rectifiquen respecto al Consejo Supremo Electoral, elija un nuevo Consejo Supremo Electoral que garantice elecciones limpias”, recordó Téllez.
Surgimiento de nuevas resistencias
Además, la historiadora explicó que mientras el régimen consolidaba su control político, también extendía su influencia sobre universidades, barrios, instituciones públicas y comunidades rurales. En ese contexto recordó que en 2014 surgió un amplio movimiento campesino en rechazo al proyecto del Canal Interoceánico y a las amenazas de confiscación de tierras.
“Los campesinos comenzaron a ser amenazados en el 2014 de que iban a construir un canal por Nicaragua (…) y los amenazó (el régimen de Ortega) de confiscación de sus tierras y las tierras de las comunidades y los pueblos indígenas de la Costa Caribe. Y entonces se alzó un movimiento campesino poderoso. Por primera vez, el campesinado como sujeto político en torno a sus propias demandas”, rememoró.
Aunque ese movimiento fue reprimido, aseguró que el descontento social continuó acumulándose. “Al final de cuentas, las sociedades acumulan sus agravios”.
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Indicó que ese proceso desembocó en las protestas de abril de 2018, detonadas por la reforma al sistema de Seguridad Social. “El gobierno decide que le va a cobrar a los jubilados el precio del servicio médico, le va a deducir un porcentaje de su pensión para pagar los servicios médicos a los jubilados, que además son unas pensiones absolutamente irrisorias. Entonces hay unas primeras manifestaciones, pero en el 2018 en la protesta coinciden los agravios de todos lados”, agregó.
Respuesta con estrategia de guerra
Téllez sostuvo que el régimen respondió a las manifestaciones de abril de 2018 con una estrategia de guerra contra una protesta cívica. “El gobierno de Ortega decide enfrentar esas protestas como una guerra. Y se organiza para la guerra, convoca a sus paramilitares, arma a sus paramilitares, convoca a sus oficiales del Ejército, pone en función a la inteligencia militar, pone en función a la inteligencia policial, sacan a los francotiradores de la Policía y francotiradores del Ejército con la orden de tirar a matar”.
La excomandante guerrillera afirmó haber visto evidencia de las muertes ocurridas durante la represión. “Yo vi decenas de radiografías de los asesinados en las protestas de abril del 2018 y son disparos a la cabeza. Eso no son ametrallamientos generales donde uno agarra un tiro por aquí, el otro por allá. Son disparos a la cabeza, francotiradores con la orden de tirar a matar”. Téllez atribuyó esa actuación a una orden directa de Rosario Murillo.
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Consolidan poder de la «copresidencia»
Téllez afirmó que las reformas a la Constitución consolidan el modelo autoritario al eliminar los contrapesos institucionales y concentrar el poder en la figura de la «copresidencia», encabezada por Daniel Ortega y Rosario Murillo.
«Muy tranquilamente dice (el régimen de Ortega y Murillo) que se eliminan los poderes del Estado, es decir, todo el sistema de control y balance, clásico de los sistemas presidencialistas, donde se presume autonomía e independencia del sistema judicial, electoral, las asambleas legislativas y el Ejecutivo. Todo eso desaparece y quedan establecidos como órganos subordinados a la copresidencia. Sí, una dictadura constitucional», sostuvo Téllez.
También cuestionó la falta de una reacción más firme ante esos cambios constitucionales y señaló que las disposiciones transitorias son el elemento central de la reforma.
Actuar frente a avance del autoritarismo
En la parte final de su conferencia, Dora María Téllez advirtió que los regímenes autoritarios han transformado sus métodos para mantenerse en el poder. «Ahora los regímenes autoritarios ganan elecciones, tienen redes sociales, construyen mayorías electorales, manipulan instituciones, traen una red de mentiras, difunden noticias falsas y teorías conspirativas», afirmó.
Sostuvo que este «nuevo autoritarismo» está acompañado por una «revuelta conservadora» que busca construir una base social señalando enemigos internos y aprovechando el descontento ciudadano.
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«El autoritarismo nuevo crece construyendo enemigos a los cuales culpar de absolutamente todas las frustraciones de las sociedades actuales, porque hay desempleo, hay pobreza. Gente en América Latina ve que el subsistema de partidos y las alternancias no le han resuelto sus problemas y entonces buscan los outsiders, los que hablan mal de las castas políticas, los que hablan mal de los partidos, los que señalan los grandes culpables», expresó.
Como ejemplo del deterioro institucional en Nicaragua recordó el proceso judicial en el que fue condenada tras ser detenida por el régimen y aseguró que no existieron garantías judiciales. «¿Quién hizo mi juicio? Un juez que llevaba una orden. ¿Cuánto duró el juicio? Dos horas. ¿Cuál fue la evidencia contundente? Tres retuits», relató Téllez.
Finalmente, hizo un llamado a los países del continente y a la comunidad internacional a actuar para frenar el avance de los regímenes autoritarios y defender las instituciones democráticas.
«Este es el momento de estar alerta y levantar las defensas de lo que hay de democracia, de lo que hay de sistemas judiciales y de lo que hay de sistemas electorales. Si los países del continente no reaccionan actuando frente a la dictadura en Nicaragua, ustedes van a ver cómo van a prosperar los regímenes autoritarios», concluyó.