La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, fue evacuada de emergencia este viernes tras escucharse una explosión mientras recorría una zona de minería ilegal, según imágenes televisivas y la propia mandataria.
Fernández y varios diputados recorrían la población de Crucitas, cerca de la frontera con Nicaragua, cuando una detonación de origen desconocido retumbó en las montañas y sus guardaespaldas la arrojaron al piso.
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«Me sentí como en las películas»
«Me sentí como lo que ve uno en las películas (…) que lo agarran del pelo, lo tiran al suelo y lo montan (al auto). ¡No ven cómo quedé!», dijo poco después a la prensa Fernández.
«Me chequearon porque es el protocolo, pero estoy muy bien. No se preocupen más de lo necesario», añadió, al reportar que cinco personas, incluidos congresistas, recibieron atención por «bajonazos de presión, de azúcar (y) golpes de calor».
Según la presidenta, lo ocurrido demuestra «el peligro» que hay en Crucitas (Guanacaste, norte), donde mafias extraen oro ilegalmente y contaminan el medio ambiente en las inmediaciones del río San Juan.
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En las imágenes difundidas por personas que acompañaban el recorrido se observa a Fernández tendida en el piso de tierra con varios escoltadas armados cubriéndola.

Fernández insta a diputados a pasar proyecto de ley de minería
«Siempre les he tenido un gran respeto a los policías, pero después de ver las condiciones en que trabajan aquí, me quito el sombrero», comentó Fernández, quien dijo terminar la gira «sumamente preocupada» y «sumamente dolida» por la «destrucción ambiental y ecológica».
La presidenta instó a los diputados a aprobar el proyecto de ley para que una empresa explote el oro en la zona y se eviten los daños ambientales derivados de la minería ilegal, así como el despliegue policial que en la actualidad hay en la zona.

«Hacemos una inversión de un millón trescientos mil dólares al mes aquí en seguridad, es una inversión sostenida pero insuficiente. Tenemos 150 policías en estas ochocientas hectáreas, pero en ese terrero eso es una gota de agua en una plancha hirviendo», declaró la jefa de Estado.
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En la zona de Las Crucitas iba a operar una mina de oro a cielo abierto de la empresa canadiense Infinito Gold, pero tras una extensa batalla legal la compañía no pudo comenzar a construir la mina y el sitio fue aprovechado por mineros artesanales que utilizan técnicas contaminantes que usan mercurio y el cianuro.
En el 2010 el Tribunal de lo Contencioso Administrativo de Costa Rica declaró como nulas las resoluciones del Ministerio de Ambiente y Energía y de la Secretaría Técnica Ambiental con las que se otorgó la viabilidad ambiental y la concesión minera, así como aprobaciones para modificar el proyecto y el uso del suelo.
Hubo información de supuesto plan
La minería ilegal es un punto de discusión entre los gobiernos de Costa Rica y Nicaragua, que en marzo pasado acordaron coordinar acciones para enfrentar ese delito.
El incidente en Crucitas se produjo luego de que el 3 de junio el gobierno costarricense asegurara haber recibido información sobre un supuesto plan para atentar contra la mandataria que se estaría fraguando desde una cárcel.
Fernández sustituyó en mayo a su mentor Rodrigo Chaves, cuyo gobierno denunció en enero un presunto complot para atentar contra el entonces presidente, aunque las autoridades nunca ofrecieron pruebas concretas.
La principal sospechosa resultó ser una activista de derechos humanos, crítica de Chaves en redes sociales, que calificó el caso como una «vil patraña».
(Con informaciones de AFP y EFE)