Después de una ola de críticas contra la presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, quien aseguró que los nicaragüenses tienen el gobierno «que han elegido tener», la mandataria aseguró este miércoles que sus afirmaciones fueron sacadas de contexto, aunque dijo que no tenía tiempo para meterse en problemas ajenos, porque debía resolver los asuntos internos de su país.
En una rueda de prensa en Costa Rica y al ser consultada sobre los cuestionamientos, Fernández dijo que durante esa entrevista concedida a la periodista Claudia Gurisatti de NTN24, ella afirmó que con Nicaragua no se tenía relaciones diplomáticas, pero que quería tener una relación comercial y fronteriza fraternal.
«Costa Rica ni siquiera tiene embajada en Nicaragua, pero no por eso yo puedo ir a una entrevista a despotricar contra un país vecino. No sería tan irresponsable, especialmente porque con Nicaragua compartimos una frontera por donde se moviliza una buena parte del comercio costarricense. También hay muchos nicaragüenses que trabajan dignamente en Costa Rica y a todas esas personas se les trata con consideración y respeto», afirmó.
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No obstante, durante esa entrevista la periodista le consultó sobre la situación en Cuba y Venezuela, cuyas dictaduras son parecidas a la de Nicaragua, Fernández dijo que “en la democracia hay cosas que no son grises, o están bien o están mal, y frente a cualquier dictador que oprime a su pueblo con hambre y le niega la posibilidad de vivir dignamente, ahí no hay un espacio de gris”.
“Cuando hay vidas humanas de por medio, cuando se ha perdido todo bajo el yugo de una dictadura, cuando no hay trabajos dignos, dónde tener agua limpia, dónde tener un empleo (…) toda medida diplomática y de presión económica resulta válida», afirmó a NTN24 al referirse a las sanciones de Estados Unidos en Cuba, medidas que Washington también ha aplicado a Nicaragua, por las violaciones de derechos humanos por parte de la dictadura de los Ortega y Murillo.
“Nicaragua hace inversiones y mantiene una estabilidad económica donde usted no puede comparar las condiciones de vida que tiene los nicaragüense frente a las que tiene, por ejemplo, los cubanos o la que llegaron a tener los venezolanos”, agregó Fernández, pese a que los nicaragüenses siguen viendo a Costa Rica como su primer destino al huir de la dictadura Ortega-Murillo.
En esa ocasión, Fernández evitó mencionar los fraudes electorales y las reformas constitucionales que llevaron a los Ortega Murillo a consolidarse en el poder. Tampoco mencionó la grave crisis de derechos humanos que vive el país, según denuncias de organismos internacionales y de derechos humanos, así como la comunidad internacional.
No tiene tiempo para asuntos ajenos
Pero este miércoles al ser cuestionada, Fernández dijo que «la posición en este tema ya la dí… mire a duras penas me alcanza el tiempo para arreglar los problemas de Costa Rica como para yo irme a meter en problemas ajenos. Me interesa y reitero tener una relación fraternal con Nicaragua de comercio, me interesa tener una frontera ordenada, con flujos migratorios ordenados, donde las personas nicaragüenses que viven en Costa Rica estén reguladas al amparo de la ley, pero tampoco voy a disimular lo que está mal», enfatizó.
Eso sí, la mandataria advirtió que no iba a «consentir a migrantes de Nicaragua o de cualquier otra nacionalidad que vengan a delinquir a Costa Rica, vamos a endurecer la seguridad en las fronteras, especialmente con los que se vienen a robar el oro en Crucitas, vamos a aplicar políticas de mano de dura contra personas, que me reportaban, hemos deportado hasta 45 veces y se vuelven a meter a Costa Rica a robarse el oro».
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Y aunque hay video de la entrevista que dio a la periodista Gurisatti donde afirmó que los nicaragüenses tenían al gobierno que habían elegido, Fernández acusó a los expresidentes de ese país, que cuestionaron sus declaraciones, de haber sacado de contexto sus palabras para intentar confundir al pueblo de Costa Rica.
Tras sus afirmaciones, los expresidentes Laura Chinchilla y Luis Guillermo Solís Rivera deploraron las afirmaciones de Fernández y pidieron disculpas a los nicaragüenses por las afirmaciones de esta.
«Denotan un profundo desconocimiento sobre las atroces violaciones a los Derechos Humanos que la dictadura Ortega-Murillo, un régimen espurio que se mantiene en el poder a sangre y fuego, ha impuesto a cientos de nicaragüenses», criticó Solís.
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Chinchilla dijo: “Pido disculpas a las hermanas y hermanos de Nicaragua ante las atroces declaraciones de la presidenta de mi país”.