El conflicto entre la inteligencia artificial y el periodismo profesional

LA PRENSA ha publicado un artículo de sumo interés y actualidad, acerca de las tensiones o el conflicto que hay entre la inteligencia artificial (IA) y el periodismo profesional, y por lo consiguiente con la información veraz que este procesa y divulga.

El artículo es escrito por Fernán Saguier, subdirector del diario La Nación, de Buenos Aires, Argentina. Fue publicado el sábado 13 de junio, con autorización del autor, pero se puede leer en cualquier momento en LA PRENSA y por su singular importancia debería ser leído por todas las personas a las que de una u otra manera y por cualquier motivo les interesa la información.

En su escrito Saguier se identifica con el papa León XIV, que en su encíclica Magnifica Humanitas y sus discursos más recientes ha advertido que “las innovaciones tecnológicas, incluida la IA, no son neutrales, pueden aumentar la participación y la justicia, pero también ampliar la desigualdad y la exclusión”. Y que “en un mundo donde pocos sujetos concentran datos, capital informático y capacidad normativa, hablar de bien común significa desenmascarar esta nueva asimetría económica y política”, aludiendo “a los nuevos monopolios de la IA”.

En tanto que periodista, Saguier denuncia en su artículo a las grandes plataformas de IA (Anthropic, Meta, Google y Microsoft, entre otras), “que se resisten a reconocer la propiedad intelectual de los generadores de los contenidos que difunden y que surgen en buena medida del trabajo de los medios de comunicación”.

El periodista argentino señala que “la IA necesita desesperadamente al periodismo, el problema es que no quiere pagar por él. Y lo hace porque puede apropiarse de lo ajeno sin sanción. Un 30 por ciento de los insumos de la IA son contenidos periodísticos. La IA depende del periodismo mucho más de lo que el periodismo depende de la IA.”

En realidad, la inteligencia artificial ha devenido en una herramienta de trabajo indispensable para los periodistas profesionales, como antes —o más que antes— lo fueron el lápiz y el papel, la máquina de escribir, el teléfono convencional, el telégrafo y la grabadora. Pero de la misma manera que antes, la nueva tecnología —en este caso la IA— no puede sustituir al factor humano encarnado en el periodista.

“ChatGPT —dice Fernán Saguier con firmeza y contundencia— nunca enviará un reportero a la guerra en Irán o al territorio invadido de Ucrania, no trajinará los pasillos de los tribunales para anticipar un fallo judicial, no se tomará el trabajo, y la decisión de peinar cientos de discursos de un dirigente político para detectar contradicciones, omisiones, insultos o simplemente mentiras, como tampoco hallará en cuadernos manuscritos las anotaciones que registren una gigantesca trama de corrupción”.

El tema atañe también a los nicaragüenses. Como Nicaragua es un país dominado por un régimen político brutal, cavernario y oscurantista, que no tolera la libertad de pensamiento y de creación intelectual y no permite la libertad de expresión y de prensa, se podría creer que en este país la IA es algo exótico, ajeno y extraño a los nicaragüenses. Pero no es así. Por el contrario, en Nicaragua la IA es también de particular importancia y actualidad nacional.

Ante todo, por el uso masivo de las redes sociales y diversas plataformas de internet. En cuanto a la IA propiamente dicha, se conoce que casi el setenta por ciento de los nicaragüenses usa de una u otra manera esta herramienta superior de la tecnología. Y que su utilización y aprovechamiento aumenta rápidamente, de manera particular en los ámbitos de educación, finanzas y negocios, comunicación y agricultura.

Incluso, la dictadura ha legislado sobre el uso de internet, las redes sociales y la IA. Lo ha hecho mediante las leyes 787 y 1042, pero no para garantizar la ciberseguridad de los ciudadanos y las empresas, y mucho menos para fortalecer la libertad de información, sino con fines de espionaje y represión. Para lo cual utiliza la tecnología que le facilitan las grandes potencias autoritarias, Rusia y China, a las que los dictadores nicaragüenses se subordinan servilmente.

Es importante mencionar que el periodismo profesional y veraz —como el que practica LA PRENSA—, usa y aprovecha la IA respetando principios fundamentales e inexcusables, como son procurar el beneficio de los lectores y en general del público consumidor de informaciones y opiniones, la estrecha supervisión del uso de dicha tecnología por los periodistas y el respeto escrupuloso a la ética profesional, poniendo por encima de todo la búsqueda de la verdad y el compromiso de darla a conocer tal como es al público o las audiencias.

Solo así, el periodismo profesional puede cumplir la gran responsabilidad de ser referente de la veracidad informativa y de las opiniones responsables, en medio del mar de informaciones falsas, medias verdades y especulaciones que inundan la sociedad y el mundo actuales.

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