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Las alianzas con Rusia y China del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ocuparán el viernes 5 de junio un lugar destacado en la agenda política de Washington, cuando Ana Rosa Quintana-Lovett, subsecretaria adjunta para Centroamérica del Departamento de Estado, advierta en el Congreso sobre una combinación de posibles sanciones y presión diplomática a la dictadura para enfrentar esos nexos.
Quintana-Lovett rendirá testimonio ante la Cámara de Representantes. Su comparecencia será durante una audiencia titulada «Cómo afrontar el régimen totalitario de Ortega y Murillo», en la que participarán la congresista republicana María Elvira Salazar y el demócrata Joaquín Castro. Está prevista a realizarse a las nueve de la mañana hora de Centroamérica y cualquier ciudadano estadounidense, o de Nicaragua, podrá seguirla través de Youtube.
Según una copia del discurso de la diplomática estadounidense, al que LA PRENSA tuvo acceso, un aspecto clave de la actual política exterior de Trump es la «tolerancia cero» hacia Estados que consideren antiestadounidenses y «rebeldes del hemisferio occidental, incluida Nicaragua». En este contexto, el régimen de Ortega es uno de los aliados de potencias a las que Estados Unidos considera adversarias como Rusia, China e Irán.
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«Influencias perniciosas»
«La estrategia de seguridad nacional de la Administración Trump deja claro que eliminaremos la influencia perniciosa de potencias extrahemisféricas. Seguimos centrados en desbaratar los esfuerzos maliciosos de Rusia para forjar relaciones militares y de seguridad aún más profundas con Nicaragua, así como la sumisión de la dictadura a la expansión económica china», dice el discurso de Quintana-Lovett.
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Quintana-Lovett es subsecretaria adjunta de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental en el Departamento de Estado, y ha dado seguimiento a la situación de Nicaragua. Ortega restableció sus relaciones diplomáticas con Pekín desde diciembre de 2021, a medida que iba creciendo su aislamiento internacional tras la demanda unánime de la comunidad de países en el hemisferio de que las autoridades nicaragüenses debían rendir cuentas por los abusos de derechos humanos cometidos desde 2018.

Sin embargo, mientras profundizó la crisis de derechos humanos, la dictadura se atrincheró en el discurso de la defensa de la «soberanía» para evitar precisamente la rendición de cuentas. Durante 19 años en el poder, Ortega y Murillo han estrechado lazos con Vladimir Putin en Rusia y también con su aparato de propaganda. Recientemente reforzaron la cooperación militar con los rusos en un franco desafío a la política de seguridad nacional estadounidense.
De hecho, el Departamento de Estado considera al régimen una amenaza a la seguridad nacional. Este dos de junio, el secretario de Estado Marco Rubio afirmó en el Senado que Nicaragua y Cuba no son aliadas de Estados Unidos en América Latina. La administración norteamericana responsabilizó también a los Ortega Murillo por la muerte del líder indígena Brooklyn Rivera, quien era prisionero de la dictadura desde 2023.
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Además de la alianza con Rusia, la tiranía nicaragüense ha intentado reemplazar sin éxito a Estados Unidos por China como el principal socio comercial. El hijo de los dictadores, Laureano Ortega Murillo, está al mando de las relaciones con ambas potencias antiestadounidenses y también con Irán. El régimen ha promovido la inversión de minoristas chinos en el país y también ha entregado cuestionables concesiones mineras en el territorio nacional a compañías asiáticas desconocidas.
«Sanciones contundentes y presión diplomática»
«Los dictadores siguen estrechando sus lazos con actores malintencionados como Rusia, China, Cuba e Irán. Estas relaciones sustentan una extensa red de vigilancia con agentes del Partido Sandinista en cada barrio y ministerio, enriquecen a la dictadura con inversiones y amenazan la seguridad de Estados Unidos al facilitar la recopilación de inteligencia de nuestros adversarios en Centroamérica», agrega la funcionaria.
Quintana-Lovett explica que «Estados Unidos se mantiene firme en su compromiso de afrontar estos desafíos mediante una combinación de sanciones contundentes y presión diplomática«. Durante su intervención, ella trajo a colación las recientes sanciones impuestas a los hijos de Ortega y Murillo, Maurice y Daniel Edmundo.
Maurice Ortega Murillo está a cargo del feudo del deporte. El otro es quien dirige el aparato de propaganda bajo supervisión directa de su progenitora. Las sanciones también se extendieron al sector aurífero, donde la familia dictatorial tenía intereses económicos, según investigaciones de LA PRENSA.
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De acuerdo con la funcionaria del Departamento de Estado, la alianza con propagandistas rusos y chinos «otorga a medios estatales chinos, rusos y cubanos para amplificar la propaganda antiestadounidense». «En Nicaragua, pondremos fin a la facilitación de la inmigración ilegal a Estados Unidos por parte de la dictadura, protegeremos a los ciudadanos y empresas estadounidenses en el país, desarticularemos y disuadiremos las alianzas adversarias y pondremos fin a las violaciones y abusos de derechos humanos cometidos por la dictadura», añadió.
Poder dinástico «sostenido por elementos criminales»
La subsecretaria adjunta dijo que Ortega y Murillo han transformado a Nicaragua, desde 2018, en un «Estado policial unifamiliar, sostenido por adversarios y elementos criminales corruptos, para aferrarse a su poder dinástico». Pero ella también hace énfasis en que la pareja dictatorial reescribió ilegalmente la Constitución en 2025 para nombrar «copresidenta» a Murillo. De esa manera, la elevaron al mismo nivel jerárquico de su marido, mientras terminaron de abolir la independencia de poderes y fortalecieron su aparato represivo.

«»Los dictadores han silenciado, exiliado y encarcelado en condiciones horribles a miles de opositores políticos, incluyendo ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes legales. Continúan las detenciones injustas y las autoridades condicionan las liberaciones a la constante vigilancia policial, el acoso y las restricciones de movimiento», sostiene el discurso.
Quintana-Lovett lamenta también la persecución religiosa que ha significado el exilio de más de 300 clérigos, de los cuales 51 sacerdotes se encuentran en situación de apatridia. «La mitad de los obispos del país residen fuera de Nicaragua», agrega de manera contundente.
Según su análisis después de la captura de Nicolás Maduro, a manos de tropas estadounidenses en enero, el régimen se encuentra más aislado, tanto en su país como en el extranjero. «Los dictadores deben adaptarse a esta nueva realidad y permitir que Nicaragua regrese al seno de las naciones (aliadas) estadounidenses prósperas y democráticas. Bajo la dirección del secretario Rubio, el Departamento de Estado se compromete a utilizar soluciones audaces para proteger la seguridad nacional y la prosperidad económica de Estados Unidos en Centroamérica», agregó.
Régimen cede ante presión
Entre los ejemplos de cómo ha funcionado la presión estadounidense contra la dictadura, Quintana-Lovett dijo que el mensaje público de la liberación de los presos políticos, sostenido por Estados Unidos, contribuyó a la liberación de 80 desde noviembre de 2025.
Los Ortega Murillo pusieron fin en febrero a la excepción de visado a 128 países, incluidos Cuba y Haití, como consecuencia también de la posición estadounidense. Washington impuso restricciones de visa a los nicaragüenses que facilitaron la inmigración ilegal para Estados Unidos. «Hemos logrado avances en la limitación del papel de Managua como plataforma de acceso a nuestra frontera sur», afirmará el viernes en su testimonio ante el Congreso.
Otro ejemplo, aunque no lo mencionó la funcionaria estadounidense en su intervención es que el régimen devolvió el plantel que se tomaron a la fuerza en septiembre de 2025 a la minera BHMB Mining. El día que el Departamento del Tesoro sancionó a Maurice y Daniel Edmundo Ortega Murillo también lo hizo con las empresas Zhong Fu Developtment S.A. y Santa Rita Mining Company que participaron de manera directa en el despojo de la compañía de inversión estadounidense y británica.