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La vocera del régimen nicaragüense, Rosario Murillo, aseguró este martes que las sanciones internacionales son el principal obstáculo para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y las calificó como “crímenes de lesa humanidad”, sin mencionar que ella y la mayoría de sus altos funcionarios han sido sancionados por señalamientos de corrupción y grandes violaciones a derechos humanos.
En su intervención habitual de mediodía, Murillo informó que Nicaragua participó en un “debate abierto de alto nivel” realizado en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, una iniciativa promovida por la República Popular China y respaldada por países aliados.
Murillo, leyó el mensaje que el cocanciller sandinista Valdrack Jaentschke presentó en la reunión para defender “los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas” y respaldar un sistema internacional “centrado en instrumentos de orden y respeto”.
Según Murillo, el mensaje señala que la Carta de las Naciones Unidas se suscribió hace más de 8 décadas y sigue siendo el instrumento jurídico y necesario para cumplir con los principios y propósitos, la paz, la seguridad internacional, la convivencia armoniosa y la igualdad soberana de los estados.
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Agrega que la vigencia de esta carta se ve desafiada de manera temática por las prácticas y medidas de quienes intentan subordinar a sus agendas e intereses hegemónicos.
“Las prácticas atentan directamente contra la paz, el desarrollo y la seguridad de nuestros pueblos, la pobreza, las guerras, el cambio climático y la imposición de ilegales medidas coercitivas unilaterales que constituyen crímenes de lesa humanidad, atentan contra el derecho al desarrollo de todos los pueblos, el derecho a la salud, la educación, la alimentación y la vida misma de pueblos enteros”, destacó.
Además, mencionó que estas medidas “son el mayor obstáculo para la implementación de la Agenda 2030 y para erradicar la pobreza. Nicaragua, siempre en base a los principios y espíritu del derecho internacional, exige con total autoridad la eliminación incondicional y completa de todas las medidas coercitivas unilaterales”, leyó Murillo.
Respaldo sin medida a China
El mensaje Murillo sostiene que actualmente “vemos el nacimiento de una era, otra era basada en la solidaridad y la lucha de todos nuestros pueblos frente a las viejas y nuevas formas de imposición y agresión” y agrega: “Reconocemos a la República Popular China, a todos sus modelos de integración global. Reconocemos la iniciativa de la Franja y la Ruta”.
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Así mismo, en el mensaje se reconocen las iniciativas para el desarrollo y la seguridad global, que ofrecen a los “países en desarrollo, mecanismos de cooperación basados en el respeto y en la indispensable y que no interfieren ni condicionalidades políticas.
Murilo, insistió en agradecer a la “República Popular China ese rol de socio, ese rol de confiabilidad, de solidaridad y de firme defensor del sur global”.
En el mensaje, Nicaragua también mostró “hermandad y solidaridad con Cuba” y se sumó “a la urgencia de hacer valer la decisión de los pueblos del mundo de vivir en seguridad, paz, consideración, buena voluntad”. Además, reiteró el respaldo del régimen a la proclamación de América Latina y el Caribe como “zona invariable de paz y desarrollo”.
¿A favor o en contra de la ONU?
Aunque este martes el régimen reivindicó “los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas” y defendió el multilateralismo, en múltiples ocasiones ha atacado duramente a la ONU y cuestionado su legitimidad.
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Una de las críticas más frontales ocurrió en julio de 2025 durante un acto por el 46 aniversario de la revolución sandinista en la Plaza de la Fe, cuando Daniel Ortega pidió la disolución de la Organización de las Naciones Unidas, a la que calificó de “inservible” por su falta de acción frente a las guerras, las deportaciones de migrantes y lo que denominó “agresiones imperialistas”.
“Ya Naciones Unidas no sirve para nada. Hay que refundarla, y refundarla significa que desaparezca”, afirmó Ortega.
En esa misma intervención, acusó a la ONU de ser un “instrumento de los países imperialistas”, al servicio de las potencias nucleares, y de actuar con pasividad ante los conflictos en Medio Oriente y las deportaciones de migrantes por parte de Estados Unidos.
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Según Ortega, la ONU ha demostrado ser incapaz de intervenir para detener esas muertes. Por ello, propuso fundar “unas nuevas Naciones Unidas que den seguridad a los pueblos”.