La nicaragüense Junieysis Merlo hubiese cumplido 30 años el pasado 29 de abril, pero fue asesinada en Costa Rica el pasado 31 de marzo. El padre de sus niñas gemelas está preso como sospechoso del crimen. LA PRENSA/ CORTESÍA

La nicaragüense Junieysis Merlo hubiese cumplido 30 años el pasado 29 de abril, pero fue asesinada en Costa Rica el pasado 31 de marzo. El padre de sus niñas gemelas está preso como sospechoso del crimen. LA PRENSA/ CORTESÍA

Tres hijos sin madre y una fosa clandestina: el rastro del crimen contra Junieysis Merlo

Un niño de 10 años ya no recibe llamadas de su madre. Dos gemelas esperan en un albergue. Una mujer cambia un cumpleaños por flores en una tumba.

Contenido Exclusivo SOLO PARA SUSCRIPTORES.
Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

En vez de llamarla para felicitarla por su cumpleaños número 30, este miércoles 29 de abril Vilma Espinoza visitó a su hija Junieysis Adely Merlo Espinoza en una tumba del cementerio de San Juan de Río Coco, en Madriz, de donde son originarias.

La hija de Vilma Espinoza estaba en Costa Rica, pero el pasado 31 de marzo fue asesinada en un condominio de Santa Ana, en San José. Fue encontrada muerta hasta el 9 de abril pasado, en una fosa cavada en un terreno que está ubicado enfrente de la casa que compartía con el costarricense Gustavo Adolfo Ramírez Calvo, de 57, padre de sus hijas gemelas, nacidas en noviembre de 2021.

Lea también: Acuchilló 26 veces a su madre: esta es la historia del nicaragüense Luisito

Tanto la casa como el terreno donde estaba la fosa, ubicados en el condominio Los Pericos, en Salitral, un distrito del cantón de Santa Ana, en San José, son propiedad de Ramírez Calvo, quien ahora está preso como principal sospechoso del crimen.

Junieysis Merlo estaba desaparecida desde ese 31 de marzo y Vilma Espinoza le pidió a otro de sus hijos, Wilder Ariel, que se trasladara a Costa Rica a buscar a su hermana y que, cuando la encontrara, la llevara de vuelta a San Juan de Río Coco.

“Sí, mamá, le prometo que la voy a traer”, le respondió Wilder Ariel.

Sin embargo, el joven solo pudo regresar con las cenizas de su hermana, pues el cuerpo tuvo que ser cremado para su trasladado de Costa Rica a Nicaragua.

Familiares y amistades visitaron la tumba de Junieysis Merlo este 29 de abril, día en que cumpliría 30 años de edad. LA PRENSA/ CORTESÍA
Familiares y amistades visitaron la tumba de Junieysis Merlo este 29 de abril, día en que cumpliría 30 años de edad. LA PRENSA/ CORTESÍA

Mientras estaban en la tumba de Junieysis, este miércoles 29 de abril, el hijo le dijo a Vilma Espinoza:

— Mamá, yo le cumplí, yo se la traje.

— Ay, hijito, pero no como yo la quería. Yo la quería con vida.

No solo la familia llegó a la tumba a dejarle flores a Junieysis Merlo en su cumpleaños, sino también amistades y vecinos.

Todos en la familia Merlo Espinoza están destrozados por la muerte de Junieysis Merlo, pero los más afectados son su madre y su hijo mayor, un varoncito de 10 años de edad que está en quinto grado, Anderson Josiel, quien ha perdido varios días de escuela por la tristeza que le provoca el hecho de que ya su madre no lo llama por videollamada.

“Él ya está sabido de lo que le pasó a su mamá, pero se muy pone muy triste en el colegio”, revela su abuela materna, Vilma Espinoza, a la Revista DOMINGO.

El pasado martes 28 de abril, no fue a clases, pero no porque estaba triste, sino porque ese día en la mañana, la familia iba a recibir una llamada desde Costa Rica, específicamente desde las oficinas del Patronato Nacional de la Infancia, el PANI, como se le llama, institución que tiene bajo resguardo a Natalia y Andrea, las dos niñas gemelas de cuatro años que Junieysis Merlo procreó con Gustavo Ramírez Calvo, su supuesto victimario.

Una familia de agricultores

En San Juan de Río Coco, Maximiliano Merlo y Vilma Espinoza formaron un hogar en la comunidad La Florida, donde pudieron criar a sus cinco hijos gracias a que sembraban principalmente café, pero también frijoles y maíz y algunos otros granos.

Ese mismo oficio, la agricultura, fue el que le enseñaron a sus hijos.

Junieysis Merlo, quien nació en la casa, es la cuarta de los hijos, la tercera de las mujeres. Solo un hijo varón tienen.

Desde pequeña, la educaron dentro de la iglesia evangélica y, en la memoria de su madre, siempre fue una niña “linda”. “Las amistades aquí la recuerdan. Nunca tuvo problemas con nadie y en la escuela nunca nos pusieron queja de ella. Siempre salía con excelencia académica”, afirma Vilma Espinoza.

La familia de Junieysis Merlo. Al frente, sus padres, Vilma Espinoza y Maximiliano Merlo. Atrás, sus hermanas Nexis Arelis, Maryuri, Greyling, Yanielsia, le siguen Junieysis y su hermano Wilder Ariel, quien tiene a su lado a su esposa. LA PRENSA/ CORTESÍA
La familia de Junieysis Merlo. Al frente, sus padres, Vilma Espinoza y Maximiliano Merlo. Atrás, sus hermanas Nexis Arelis, Maryuri, Greyling, Yanielsia, le siguen Junieysis y su hermano Wilder Ariel, quien tiene a su lado a su esposa. LA PRENSA/ CORTESÍA

Su hermano Wilder Ariel recuerda a Junieysis como una niña “muy callada” y a la que le gustaba jugar “a la tiendita”. “Ella siempre quería ser la propietaria. Ese era su sueño, tener un negocio en el pueblito de donde somos”, dice el joven, recordando días que califica como “muy felices”.

Los problemas económicos de la familia, especialmente después de que el padre, Maximiliano Merlo enfermó, y no podía salir a sembrar, empujaron a Junieysis a buscar trabajo, lo que la obligó a dejar de estudiar cuando estaba en tercer año de secundaria.

Se fue a trabajar a Estelí, como doméstica, pero los salarios que devengaba eran muy bajos, entre tres mil y cuatro mil córdobas, lamenta la madre. Todo lo que ganaba era para ayudar a sus padres. Nunca se compró algún lujo para ella, añade Vilma Espinoza.

Fueron tres años los que Junieysis Merlo laboró en Estelí, pero al final conoció a un hombre que, según la madre, la “engañó” y solo la dejó embarazada. Nunca se hizo responsable por la criatura que iba a nacer.

Todo el embarazo Junieysis lo pasó en casa de sus padres, pero, cuando el niño nació, y vio que había necesidades de pañales, leche y muchas otras cosas para el bebé, no quiso quedarse de brazos cruzados. “Yo quiero que el niño crezca bonito”, decía Junieysis. Y, aunque todavía era un bebé, ella soñaba con ver a su hijo convertido en un médico.

Lea también: Un video destapó meses de violencia silenciosa contra un niño autista

Cuando el niño tenía dos años, ella decidió ir a trabajar a Costa Rica porque le habían dicho que en el país vecino se ganaba bien. El niño quedó con los abuelos maternos.

“Si me puedo ganar 200 dólares (en Costa Rica), les voy a poder dar más y ustedes van a vivir diferente”, recuerda Vilma Espinoza que le decía su hija.

Un inicio difícil en Costa Rica

El primer año que estuvo en Costa Rica le fue mal a Junieysis Merlo. En los primeros tres meses no halló trabajo y se apoyaba en una prima que vive en Costa Rica y que se llama Rita Bellorín. En ese tiempo, solo encontró empleo en un supermercado, trabajando únicamente cuatro horas diarias.

Luego, encontró otros empleos, pero solo ganaba para pagar la renta de un cuarto y para la comida. No le quedaba dinero para enviar a sus padres y a su hijos.

“Regrésese, aquí también se gana, aunque sea poco”, le decía la madre. Pero Junieysis estaba segura que encontraría un mejor empleo.

Los problemas de empleo no era lo único que sufrió Junieysis Merlo en esos primeros meses en Costa Rica, también le aquejaban lo difícil de estar lejos de la familia, así como el cambio de costumbres. Para ella podía más el deseo de trabajar para su hijo. “Mi hermana era muy decidida a lograr sus propósitos”, indica Wilder Ariel.

Esta es la panadería donde Junieysis Merlo conoció a Gustavo Ramírez Calvo, en Pozos de Santa Ana. Antes se llamaba La Chispa y era propiedad de Ramírez Calvo. Ahora tiene otro dueño. LA PRENSA/ CORTESÍA
Esta es la panadería donde Junieysis Merlo conoció a Gustavo Ramírez Calvo, en Pozos de Santa Ana. Antes se llamaba La Chispa y era propiedad de Ramírez Calvo. Ahora tiene otro dueño. LA PRENSA/ CORTESÍA

Un día, Junieysis Merlo llamó alegre a su madre. “Mamá, encontré un trabajo en el que me van a pagar bien”, le dijo.

Se refería al empleo que encontró en la panadería La Chispa, ubicada en Pozos de Santa Ana. Era una panadería con la fama de vender “pan muy rico” y el dueño era Gustavo Adolfo Ramírez Calvo, casado en ese entonces con Giselle de la Trinidad Azofeifa Salazar y padre de dos hijos ya adultos, Kevin y Carolina, siendo Kevin producto de una relación anterior a la de Azofeifa Salazar.

Ramírez Calvo le rentó una habitación cerca de la panadería a Junieysis Merlo y luego la comenzó “a enamorar”, cuenta Wilder Ariel Merlo Espinoza.

“La enamoró hasta que la conquistó y luego se la llevó a vivir con él al condominio donde vivían”, agrega el joven.

Vilma Espinoza recuerda cuando su hija le comentó que Ramírez Calvo la enamoraba.

“Tenga cuidado, pregunte bien. Cuando uno se va a meter a una relación tiene que preguntarle al hombre si es casado, si tiene hijos, que cómo es la vida de él. Uno no se puede meter a dañar una relación”, le dijo Espinoza a su hija. “La empecé a aconsejar”, agrega.

“Mamá, él tuvo una relación, tuvo una hija, pero ya están divorciados. La señora de él tiene otro apartamento, están apartados”, respondió Junieysis.

Gustavo Ramírez Calvo, sospechoso por el crimen de Junieysis Ramírez Calvo. LA PRENSA/ REDES SOCIALES
Gustavo Ramírez Calvo, sospechoso por el crimen de Junieysis Ramírez Calvo. LA PRENSA/ REDES SOCIALES

Un hombre de negocios

Gustavo Adolfo Ramírez Calvo nació en Cartago el 13 de enero de 1969, hijo de Dinorah Ramírez Calvo. En el Registro Civil no aparece el nombre del padre.

Cuando nació, era gemelo, como las hijas que después tuvo con Junieysis Merlo.

Sin embargo, su hermano gemelo, José Rodolfo Ramírez Calvo, falleció a los seis días de nacido, producto de una “hemorragia intracraneana”, en el hospital Max Peralta.

Los primeros años de vida de Gustavo Ramírez Calvo transcurrieron dentro de los límites de una familia de escasos recursos, aseguran vecinos de la panadería que aún tiene en Pozos de Santa Ana.

Esta última panadería no se refiere a La Chispa, donde conoció a Junieysis Merlo. Tras conocer a Junieysis, Ramírez Calvo dejó la panadería La Chispa y estuvo un tiempo sin trabajar en el pan, hasta que fundó una nueva. La Chispa la perdió cuando se divorció.

Un hermano, a quien llaman Memo Ramírez Calvo, fue quien indujo a Gustavo Ramírez Calvo a trabajar haciendo pan y, como Gustavo Ramírez Calvo es bien astuto para los negocios, fue haciendo dinero a través de la venta de pan, explica uno de los vecinos.

Lea también: Eslovaca encuentra a su padre nicaragüense tras 36 años

Son los vecinos quienes también indican que Junieysis Merlo ya iba en riesgo cuando se juntó con Ramírez Calvo, porque el hombre alguna vez habría golpeado a su exesposa.

La fosa donde fue encontrada Junieysis Merlo. Está en un terreno vacío del condominio donde vivía, enfrente de la casa que compartía con Gustavo Ramírez Calvo y las niñas gemelas. LA PRENSA/ CORTESÍA
La fosa donde fue encontrada Junieysis Merlo. Está en un terreno vacío del condominio donde vivía, enfrente de la casa que compartía con Gustavo Ramírez Calvo y las niñas gemelas. LA PRENSA/ CORTESÍA

El condominio Los Pericos, donde vivían Gustavo Ramírez Calvo y Junieysis Merlo es un lugar con fuerte restricción de entrada.

Tras el asesinato de Junieysis Merlo muchos periodistas han querido entrar, pero no lo han logrado. Un medio de comunicación intentó explorar el lugar con un dron, pero sin éxito.

Se trata de un residencial con terrenos espaciosos. Actualmente, solo hay nueve casas construidas, pero hay más terrenos esperando ser comprados.

Ramírez Calvo era dueño de dos de esos terrenos. En uno estaba la casa que compartía con Junieysis y el otro, ubicado enfrente de la vivienda, está desocupado y es donde el hombre cavó la fosa y después fue encontrada muerta Junieysis.

Las casas están bastante retiradas una de la otra, y por ello nadie se percató si Junieysis pidió auxilio al momento de ser asesinada. Se trata de un residencial en el que los vecinos ni siquiera se conocen. Nadie se anda saludando.

La infidelidad de Ramírez Calvo

La relación entre Gustavo Ramírez Calvo y Junieysis Merlo se dañó hace más de un año, revela la madre de Junieysis, Vilma Espinoza.

Revisando unos videos de la panadería de Ramírez Calvo, Junieysis vio que él estaba “acosando” a una de las trabajadoras de la panadería.

Por más de tres meses, Junieysis y las niñas gemelas se fueron de la casa y rentaron en San Ramón, Alajuela, donde Junieysis fue apoyada por su hermana menor, Nexis Arelis, quien se fue a vivir con ella en Costa Rica.

Cada ocho días, Ramírez Calvo llegaba a San Ramón a ver a las niñas, pero también a presionar a Junieysis para que regresara a la casa, en el condominio, incumpliendo así una orden de alejamiento que pendía sobre él, porque Junieysis ya lo había denunciado por violencia doméstica, más que todo psicológica, porque Junieysis nunca dijo a la familia que el hombre la golpeó.

Además, lo había demandado por pensión alimenticia. Ramírez Calvo aprovechaba lo de la pensión para chantajearla. Le daba la mitad de la pensión o le decía que eso no le iba a alcanzar para satisfacer las necesidades de las gemelas, porque la renta del apartamento era cara. Por último, la amenazó diciéndole que no le volvería a pasar “ni un peso”.

La imagen de Gustavo Ramírez Calvo "acosando" a una empleada de su panadería y que hizo que desde 2024 Junieysis Merlo ya no quisiera estar con él. LA PRENSA/ REDES SOCIALES
La imagen de Gustavo Ramírez Calvo «acosando» a una empleada de su panadería y que hizo que desde 2024 Junieysis Merlo ya no quisiera estar con él. LA PRENSA/ REDES SOCIALES

En una ocasión, la hermana menor de Junieysis viajó a Nicaragua para visitar a la familia y fue cuando Ramírez Calvo convenció a Junieysis de regresar a la casa, diciéndole que iba a tener todo y que lo de la pensión lo podía ahorrar.

La “luna de miel” duró poco, porque a los dos meses Ramírez Calvo volvió a atormentar a Junieysis. “Mamá, me mintió, no está cumpliendo lo que él dijo y solo me está pasando media pensión”, le dijo ella a su mamá.

El 28 de noviembre de 2025, Junieysis viajó a San Juan de Río Coco a visitar a su familia, pero no llevó a las gemelas consigo. La promesa de Ramírez Calvo era que la dejaría llevar a las niñas a conocer a la familia materna hasta que cumplieran los cinco años.

Estando en San Juan de Río Coco, Junieysis no quería regresar a Costa Rica. “Mamá, siento que no me quisiera ir de nuevo, pero voy a regresar por mis hijas”, le dijo a Vilma Espinoza.

“Era difícil cuando mi hija nos platicaba lo que sufría. Ella ya no quería estar con él definitivamente. Ella estaba por sus hijas. Se sentía deprimida, hasta un derrame le dio, la cara se le puso de lado”, refiere Espinoza. Cuando estuvo en Nicaragua, se ponía unas inyecciones para combatir los efectos del derrame.

Un novio al que nunca conoció en persona

Para combatir el estrés y la depresión, por vivir al lado de un hombre con el que no quería estar, Junieysis Merlo se metía a Tik Tok y realizaba batallas, dice su madre.

En una ocasión, a través de esa red social conoció a un joven nicaragüense que vive en Estados Unidos e iniciaron una relación a distancia. Hablaban por teléfono.

–Mamá, este muchacho habla conmigo.

–Mire, usted ha sido engañada no una vez. Es cierto que esa relación (con Ramírez Calvo) ya se terminó, pero usted está en esa casa (de Ramírez Calvo) y con sus niñas. Usted no puede pensar en otra cosa…

El consejo de la madre iba acompañado de un mal presentimiento.

“Yo sentía que iba a pasar algo malo porque yo le decía: Mire, este señor es capaz de arruinarles la vida a ustedes”, explica Vilma Espinoza.

Desde que era una niña, los padres de Junieysis Merlo le enseñaron a cosechar café. LA PRENSA/ CORTESÍA
Desde que era una niña, los padres de Junieysis Merlo le enseñaron a cosechar café. LA PRENSA/ CORTESÍA

La idea que Junieysis y su novio tenían era que él iba a llegar a Costa Rica este 28 de abril, un día antes del cumpleaños de Junieysis, e iba a rentar un apartamento para que vivieran los dos junto con las gemelas, puesto que Junieysis y Gustavo Ramírez Calvo tenían la tutela de las niñas compartida.

Sin embargo, eso nunca ocurrió. Junieysis y su novio nunca se conocieron en persona. Ella fue asesinada el 31 de marzo pasado.

La Prensa Domingo Costa Rica Femicidio nicaragüense archivo

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí